Está muy claro que hay que saber diferenciar entre lo que a todas luces nos parece un producto de calidad de lo que simplemente nos gusta, dos conceptos que en ocasiones coinciden, pero que en otras no tienen porqué. Dejando de lado que los criterios de las personas pueden diferir de forma importante, parece bastante comprensible que lo que me divierte a mí a otros simplemente les puede horrorizar. Este es el caso, ya que debo admitir con cierto sonrojo que me lo pasé bien viendo esta película, de la cual, por otra parte, nunca diría que es buena.
Desde luego se trata de un divertimento para fans del gore y de las películas descerebradas de asesinatos de grupos de adolescentes que pasan unas vacaciones alejados de todo, un género que ya se ha convertido en un clásico. En este film la excusa para la orgía de sangre son unos zombis nazis que fueron sacrificados por los habitantes del lugar que vuelven del más allá para vengarse con muy malas artes. Después de media hora un poco tediosa de presentación de los personajes y un flojo asesinato inicial que supone un engaño al espectador, empieza una retahíla de escenas gore con mucho humor y muchas ganas de pasarse de la raya, con proliferación de intestinos incluida. Desde luego, no es muy recomendable para gente impresionable y no la veo como película para llevar a vuestra primera cita, pero si os gusta la sangre y el exceso pasaréis un rato divertido…




