Entradas recientes

Enlaces

Con personalidad propia

Críticas, estrenos y lo que caiga

Curiosos

Site search

Categories

Marzo 2010
L M X J V S D
« Feb    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Archive

En Tierra Hostil, menos lobos caperucita

Debo reconocer que me gusta especialmente hablar de esta película un día después que la Academia del cine norteamericana -con la que cada vez discrepo más- la haya encumbrado. Y no me importa decir que a mi el film no me parece nada especial, muy al contrario, me resulta una vuelta de tuerca más al género bélico sin aportar excesivas novedades ni nuevas reflexiones sobre los conflictos armados.

En todo caso, está claro que en la tensión narrativa se nota la buena mano de Kathryn Bigelow, una experta en la ejecución de las escenas de acción y una sabia directora de películas entretenidas, entre las que me gustó especialmente la rara Días Extraños. El espectador se convierte en un miembro más del equipo de desactivadores de bombas del ejército de los Estados Unidos desplazado a Irak, especialmente gracias a las escenas rodadas cámara en mano, sufriendo como el que más las situaciones límite a las que los protagonistas se enfrentan. Pero todo el metraje se queda en eso, en una sucesión de escenas de acción encadenadas sin una historia sólida detrás, con personajes muy estereotipados y clichés mil veces vistos en nuestras pantallas, mucho mejor utilizados en películas como Black Hawk Derribado o Platoon.

Por otra parte, el carácter alocado propio de un llanero solitario del protagonista del film inicialmente hace gracia y propicia escenas tan espectaculares y intensas como la de su primera misión, pero finalmente sus actos se vuelven repetitivos y poco creíbles. La directora podría haber optado por profundizar y explicarnos con un poco más de detalle lo que le pasa por la cabeza a este hombre, pero el film acaba abruptamente con una ligerísima reflexión sobre la gente que solamente sabe hacer una cosa en la vida, por muy sucia e impopular que sea. Se trata de una reflexión correcta y bien planteada, pero muy mínima para un film que ha recibido los óscars a la mejor película y a la mejor dirección. Si todo pseudointelectual que se precie acusa a Avatar de no tener argumento (o de ser excesivamente simple), lo de En Tierra Hostil tampoco parece nada muy profundo, la verdad, y en todo caso, no tendrá la trascendencia para la historia del cine que seguro tendrá el film de James Cameron. Y si no, al tiempo…

"Shutter Island", química entre Scorsese y Di Caprio

Las novelas que son llevadas a la gran pantalla pueden caer en gracia o en desgracia. Esta vez, la historia escrita por Dennis Lehane ha tenido la suerte de contar con la inspiración de un gran director, como es Martin Scorsese, y el talento de un actor que sigue creciendo, Leonardo Di Caprio.  Tras Gangsters de Nueva York, El Aviador e Infiltrados, maestro y alumno aventajado vuelven a demostrar que la química entre ambos funciona. Una y otra vez, queda demostrado que la expectación que su unión genera es ya suficiente para llenar las salas de cine. Sólo le encuentro un defecto a Di Caprio, y es la impresión que da de que la edad que aparenta y la que interpreta no se corresponden. Sirva, sin embargo, como atenuante que, tras esta primera impresión, logre hacernos olvidar esa minucia en el resto de la cinta.

Un centro para peligrosos asesinos con supuestos problemas psicológicos, situado en una isla sin más salida que un ferry, pero que tardará en retornar por una tormenta, compone la angustia en la que poco a poco va participando el espectador. Scorsese logra envolvernos desde el primer minuto en esta atmósfera inquietante, en la que uno sospecha que nada es lo que parece y que todos los personajes esconden sus verdaderas intenciones. En general, todos los secundarios rallan a un gran nivel, aunque entre ellos destaca Ben Kinsley, en una interpretación contenida pero llena de matices, como psicólogo jefe del centro, encargado de “sanar” las mentes de los criminales.

Eso sí, es Leonardo Di Caprio el que vuelve a eclipsar todo. Si me hubieran pedido tras Titanic que apostará por él, no habría dado ni dos duros. Sin embargo, el californiano, como el buen vino, mejora con los años. Ha ido aprendiendo a escoger los mejores guiones de entre todos los que le llegan y ha sabido rodearse de gente sabia del mundo del cine. Scorsese entre ellos. Y se ha convertido así en el mejor actor de su generación. Le falta el Oscar, que no debería tardar en recompensarle.

"Nine", blanco y negro

Lo confieso: me gustan los musicales. ¡Si es que el mundo está lleno de gente rara! Me llama la atención su puesta en escena, descubrir el talento de los actores para la música más allá de la interpretación…, y la música en sí. Hay que tener en cuenta,  además, que el musical es un macrogénero que puede ir desde el romanticismo de “Moulin Rouge” a la comedia de “Grease”, pasando por clásicos como “Cabaret” o “Sonrisas y lágrimas”. Pues con este ánimo me decidí a ir a ver la última propuesta de Rob Marshall, avalado en estas lides por  “Chicago”. Sin embargo, “Nine”, pese a ser un buen espectáculo visual, no funciona como película. Aunque cuenta con un reparto lleno de estrellas, lo que queda es una suma de individualidades y no un buen trabajo coral (algo así como les sucedía a los galácticos futbolísticos, si me permiten el símil deportivo).

La culpa la tiene la forma en la que Marshall ha elegido contar la historia de Guido, un director de cine en horas bajas que, haciendo honor a la fama de los italianos, se rodea de mujeres mientras vive un tormento interior al no ser capaz de hacer feliz a ninguna, lo que le nubla artísticamente. Pues esa misma confusión es la que parece envolver al guión de esta película. Aunque desde el principio queda claro el problema del protagonista, el único hilo conductor del argumento es Daniel Day-Lewis. Así, las actrices aparecen y desaparecen sin lógica; cada una cuenta con sus diez minutos de gloria, argumental y musical, para entrar en la vida del torturado director y después salir de ella sin dar lugar a una trama secundaria. Menos sentido tienen aún los flashback hacia la infancia del protagonista. Marion Cotillard, Penelope Cruz, Nicole Kidman, Judi Dench, Kate Hudson, Stacy Ferguson y Sophia Loren sólo coinciden, de hecho, en dos momentos de toda la cinta: en el número musical inicial y en el final.

De esta forma, lo que el espectador ve es una suma de videoclips a través de los cuales se pretende psicoanalizar al protagonista. Eso sí, hay que reconocer que algunos de los números musicales merecen el precio de la entrada. Destacan dos: el de Kate Hudson, maravillosa en su breve papel de sensual reportera, con “Cinema italiano”; y el de Fergie, intensa en “Be italian”. Eso sí, por encima de todas, destaca una sublime Marion Cotillard, que interpreta a la sufrida mujer de Guido. La canción que interpreta, “Take it all”, está además nominada a los Oscar. Lo que no termino de entender es que ella no esté nominada a mejor actriz y sí lo esté Penélope Cruz, que, aunque correcta en su papel de amante y demostrando buenas dotes musicales (¿la voz es de verdad la suya?), no le llega ni a la suela de los zapatos. Por lo demás, la presencia de Loren, Kidman y Dench es casi testimonial y sólo sirve para dar lustre al cartel.

"Sherlock Holmes", sir Arthur estaría orgulloso

Año nuevo, vida nueva. Creo que, en primer lugar, estoy obligado a decir que uno de mis compromisos de 2010 es comentar más cine en este blog. Dicho esto, me centro en esta deliciosa película, perfecta para estrenar el año en las salas de cine si no lo han hecho ya. Aventuras en estado puro, una combinación de actores cuya química funciona a la perfección y la base del genial Conan Doyle dan lugar a una cinta muy entretenida y que demuestra tener pretensiones de que sea este Holmes el que quede en el subconsciente colectivo de todos los aficionados al detective.

Tenía sus riesgos la película, sobre todo para quienes hemos devorado las historias escritas por Sir Arthur (Conan Doyle). Sin embargo, creo que el autor británico estará más que satisfecho con el resultado. Robert Downey Jr. no recrea de manera completamente fiel al personaje literario, pero se le acerca bastante e incluso consigue hacerle más atractivo para el espectador de este siglo. Lo mejor es que logra darle a su Sherlock ese aire interesante, despreocupado, maniático e irónico propios del detective. El Globo de Oro que le han otorgado por este papel está completamente merecido. Otro mérito es que cuente con un Watson a la altura: Jude Law refresca la imagen que teníamos del doctor para redefinirle (también físicamente, respecto al gordinflón del imaginario colectivo). Los diálogos entre los dos protagonistas son hábiles, rápidos y están llenos de ironía.

Probablemente, si se disecciona la película, podamos encontrar lagunas o deducciones inverosímiles, pero nada diferente de lo heredado de las historias originales. El guión está bien hilado gracias al talento para el género de Guy Ritchie, cuyo sello impregna todo el ambiente y todos los detalles de la película. Su firma queda plasmada, sobre todo, en la estética del Londres victoriano, recrado con unos efectos visuales tan logrados (para muestra, el espectacular Tower Bridge en construcción) como los efectos especiales.

Ahora sólo queda esperar a la segunda aventura de Holmes y Watson y confiar en que no tarde mucho en llegar. En esta primera película ya hemos podido comprobar cómo la sombra del profesor Moriarty cubre todo. Será interesante conocer quién lo interpretará y si estará a la altura, como lo está la pareja Downey-Low.

Sherlock Holmes es un arma letal

Podía empezar divagando sobre las influencias de las adaptaciones anteriores del personaje de Conan Doyle: que si ha cogido un poquito de la de Billy Wilder, que si una pizca de Christopher Plummer… podíamos seguir por los tics del cine de Guy Ritchie presentes en esta cinta (esa cámara lenta, esos micro-flashforward…); pero yo lo que veo aquí es una actualización de la mítica buddy movie (películas de colegas) Arma Letal. ¿Qué queréis? Solo intento aportar algo original en medio de un mundo saturado de críticos, blogueros, twitteros y demás.

Míticos Gibson y Glover

Míticos Gibson y Glover

Es el buen rollo, la química y el cachondeo que trasmiten Downey Jr y Jude Law el elemento diferencial de la película, lo que le hace elevarse por encima de la típica-película-de-acción-y-aventuras. Cuando uno asiste a este tipo de espectáculos se da por hecho que funcionará la pirotecnia, el cartón piedra y la adrenalina, pero siempre dudas de que haya algo de chicha. Aquí la tenemos gracias a una muy buena elección de casting y a ese toque Gibson-Glover que tienen Downey-Law, sobre todo en el juego locura/Holmes, sensatez/Watson y el rollo “salvaje” que tenía Riggs y que aquí saca Holmes en su pelea a pecho descubierto.

Mola el gorro de Downey Jr

Mola el gorro de Downey Jr

Así que me mojo y digo que la película convence, que te lo pasas bien, que echas una risas, le das un poco al tarro (la intriga no es como para morirse, pero cumple, y las deducciones tienen su punto) y te quedas con ganas de que empiecen a rodar la secuela para ver quién será Moriarty.

* Por cierto, el que pueda: que vaya al cine un viernes a las 12 de la mañana. Horario surrealista total, cierto. Dónde: UGC Manoteras y UGC Méndez Álvaro. Seis personas en la sala, ningún revientapelículas, tranquilidad total, concentración, ausencia de palomitas, kebabs, perritos y demás elementos de distracción… En fin,  circunstancias perfectas.

Ágora, cansina hasta decir basta

Doctores tiene la iglesia. Dentro de poco saldrán críticas más cualificadas pero desde aquí os digo que Ágora es cansina hasta decir basta. Y uno se pregunta ¿por qué todas las superproducciones españolas son tan pesadas? Parece que los kilos que se gastan en la película tienen su peso físico en la película hasta aplastar al espectador en el tedio.

Ejemplos hay para aburrir como El Dorado, El caballero del dragón, Alatriste…No hay manera, cuando queremos emular a la industria norteamericana la película nos sale rana y dan ganas de decir eso de “Si no sabes para que te metes, Manolete”.

Si falla Ágora, siempre nos quedará Rachel

Si falla Ágora, siempre nos quedará Rachel

50 millones de euros sin historia interesante es un despilfarro o un parque temático. Y eso es lo que ocurre en Ágora. Está bien que nos cuenten los orígenes de la astronomía, de cómo el cristianismo se abrió paso ante el paganismo, de la condición de la mujer en el mundo antiguo y de cómo las religiones y los pueblos son intolerantes frente a las otras formas religiosas y culturales. Pero, sin una historia, una trama, unos personajes sólidos todo se queda en polvo. Ni Hipatia, ni Orestes, ni Davo lo son. Cada uno hace su papel pero de manera independiente y no parece que estén dentro de la misma historia. Los acontecimientos suceden, el caso de Hipatia (Rachel Weisz) es el más paradigmático, sin que les afecten.

Con lo cual uno tiene la sensación de estar viviendo una recreación de la época, de la Alejandría del siglo IV d.c, al estilo canal de Historia pero no una película. Las comparaciones son odiosas y es ventajista pensar en Gladiator a la hora de hablar de Agora, aunque uno de los decorados recuerde mucho a la película de Ridley Scott. Sin embargo, no son los millones ni la producción lo que hicieron de ésta una gran película, en mi humilde opinión, sino el hecho que había historia. Más o menos histórica pero verosímil.

La gran esperanza del cine español, con nuestro enfant terrible de por medio, se hace francamente aburrida y no es lo que espera uno cuando va a ver una superproducción.