¡Porque lo digo yo! Feminismo de ‘chingar’ por casa.
Cuando me pongo las gafas de pasta no hay quien me aguante. Empiezo a utilizar términos cultos o barrocos como ventrudo, dipsómano noctÃvago o… prepucio. Lo peor, sin embargo, llega cuando empiezo a ver un trasfondo en pelÃculas aparantemente banales y que sólo buscan entretener.
Este es el caso, me temo (para quién me lea), de “¡Porque lo digo yo!”, que trasciende de la ñoñerÃa romántica mostrada en la superficie para convertirse en un nuevo discurso “feminista”, la comedia hecha (escrita, en este caso) por mujeres y para mujeres (acompañadas, si puede ser, de lo que el mÃtico “1,2,3″ llamarÃa acertadamente sufridor).
Esta segunda capa del pastel tiene como ingredientes a unos secundarios (¿”terciarios” tal vez?) masculinos que podrÃan estar escritos por H.G.Wells y, por otro lado, a las actitudes liberadas de las representantes del género con doble cromosoma Sabadell-Las Palmas. Han “progresado” tanto que hablan de sexo entre ellas sin ningún pudor lo que, constituye, básicamente, el principal recurso humorÃstico del film.
No lo niego, yo también me he reÃdo con algunos de los gags basados en que las hijas le cuentan a su madre cómo (y cuánto) se cepillan a sus parejas. Cuantos más detalles, evidentemente, más risas. AsÃ, el elemento cómico, que frecuentemente consiste en vulnerar un tabú, tiene su base para esta pelÃcula en este hecho. Evidentemente, esto se traslada a una conversación entre hombres y ya no harÃa tanta gracia porque, de hecho, se lleva haciendo décadas.
Pero, en definitiva, ¿es esto igualdad? ¿Es esto progreso? En cierto sentido, puede, aunque yo no dejo de pensar cuánto daño ha hecho “Sexo en Nueva York”.
Y cuando uno pensaba que ya habÃa rebañado este pastel de celuloide, resulta que aún habÃa una capa más… la que tiene almendra, la más dura.
Y es que de la tarta me queda un resabio, la sensación amarga de haber desaprovechado un interesante personaje y una historia que daba para más.
La madre, obsesiva y cargante más allá del lÃmite, se merecÃa un peor-mejor trato. Esto lo coge un Fernando León y, posiblemente, la hija se hubiera suicidado. No quiero saber qué hubiera pasado en manos de Todd Solondz… tal vez una maravillosa masacre.
Aquà no, aquà cantan.
Este personaje patológico, por cierto, está interpretado por Diane Keaton, de quien me preocupa que últimamente no empiezo a distinguirla del arquetipo que ella misma se ha creado. Ese pelo tintado rubio, esas gafas a lo Lennon, esos mohines…¿Soy yo o no la he visto antes en “El padre de la novia”, “Colgadas”, “Cuando menos te lo esperas”, “La joya de la familia”…?
Bueno, creo que es hora de quitarme mis lentes de intelectual. Ahhh, que gusto, ya puedo decir gordo cabrón, abrazafarolas o… punta de la polla.
PD: Habrá gente a la que le extrañe que yo haya optado por ver este cine no apto para diabéticos. Yo lo atribuyo a ese maravilloso y sorprendente eclecticismo que siempre he cobijado en mi interior, aunque también hay una corriente de pensamiento (del mÃo) que opina que soy tonto del culo.
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7 Comentarios
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A estas alturas de la pelÃcula decir que una pelÃcula es feminista y hecha por y para mujeres es el comentario machista del siglo XXI. Que lo sepas. Toda la vida hemos visto y leido sobre hombres, sobre lo que pensaban y hacÃan, escrito por ellos y hablando de ellos. Pero eso sÃ, apto para todos los géneros. Ahora sin embargo, cuando mujeres hablan de mujeres ya es para mujeres. Abuelo!!! Que las mujeres ya trabajamos y votamos!!! Amos ombreee.
Lo bueno/malo de escribir públicamente es que te pueden contestar.
Bueno, porque esto es un foro para contrastar opiniones y todas enriquecen.
Malo porque también te pueden caer descalificaciones, que requieren poco esfuerzo y lectura “crÃtica”.
Me veo yo en esta situación ahora y creo que, al menos, me corresponde la réplica.
1. No hablas en ningún momento de la pelÃcula y eso me pone triste como un perro pachón. Porque la has visto… ¿verdad?
2. ¿Has leÃdo la crÃtica? En ningún momento critico que sea un discurso feminista, sino el tipo de discurso feminista. Para eso está el entrecomillado y todo el discurso posterior.
3. Es cierto que la frase final del segundo párrafo puede ser machista (me extraña que no la hayas nombrado, espero que leas lo que hay dentro de los paréntesis). De hecho, lo es. También es humor, basado en tópicos. En ocasiones, además, utilizo el humor irreverente, el negro, los dobles sentidos, giros del lenguaje…
4. ¡Claro que ha habido estúpidos discursos machistas en el pasado! Y en el presente también; por cierto, ¿te parecerá mal si lo critico aqu�
5. ¿De verdad crees que los productores no se plantean un target (público objetivo) a la hora de plantear la producción?
6. Tu comentario final, que las mujeres trabajáis y votáis, supongo que pretende ser satÃrica, como dando por hecho que yo estuviese en contra. Voy a utilizar tus armas entonces: “En mi espejo rebota y en tu culo explota”
7. Que una pelÃcula como esta genere esta controversia me parece maravillosamente extraño.
¡Gracias por leerme (aunque sea mal)!
Jojojo
Estabas gracioso eh? me he partido el eje leyéndote!
Hay gente que no sabe de qué quejarse, eh? desde luego…
Un saludo!
PD: Muerte a SExo en NY!!!!
Jotate te diré que efectivamente el final del segundo párrafo es machista. Me alegro de que lo reconozcas. Las mujeres hablamos de sexo desde hace mucho tiempo, otra cosa es que no lo hablemos contigo…
Sin embargo, he de reconocer que me haces gracias, ahà estoy con Dick Laurant. Pero querido Dick la gente sà sabe de que quejarse y afortunadamente lo hace, yo me quejo de ti, ¿por qué? pues porque sÃ. ¿Que es eso de muerte a Sexo en Nueva York? ¿Intuyo cierta envidia? Toda la vida aguantando oir las proezas sexuales de los hombres y ahora os extraña que las mujeres hablemos de sexo (por cierto lo bueno es que nosotras no mentimos). Sobre la pelÃcula no la he visto y, te haré caso Jotate, no iré a verla, me fÃo de tu criterio.
Muy efectiva tu réplica cómica, pero siento insistir: no hablo de la pelÃcula (ni la he visto, ni tengo porqué) ya que lo que a mi me ha ofendido, es el comentario machista al que hace referencia Anna. Si tu intención habÃa sido hacer un comentario irónico o de doble sentido, como ves, no lo has conseguido, o yo, que no soy tan inteligente, no lo he captado. Mi satÃrico “las mujeres votamos y trabajamos” no era un ataque hacia ti, porque a pesar de todo, creo que no te consideras machista. Era sólo ironÃa.
Y posiblemente la pelÃcula no merezca tanto comentario, ni tu texto, pero me resisto a dejar pasar apostillas del tipo “progresado”. Lo siento, soy asà de puñetera. Será que Sexo en Nueva York me ha marcado (es otra ironÃa).
Sigue escribiendo que lo haces muy bien y tienes mucho sentido del humor (esto no es ironÃa), pero acepta una crÃtica, que te va a venir muy bien también para bajarte esos humos.
Cuando ya me habÃa retirado a mi hogar (una lúgubre cueva con pantalla LCD de 32″), a la espera de que el administrador de esta página me proveyera, como quien tira un hueso a un perro famélico, de una nueva pelÃcula que criticar conseguida en el top manta; me veo en la necesidad de abrirme las vestimentas al estilo Superman y volver a ejercer de defensor de las causas perdidas, o sea, de mà mismo.
Como los últimos serán los primeros, empiezo por la mujer con ansias de poner un cocotero en su vida.
Quiero apuntarte que el comentario “machista” al que hace referencia Anna es el comentario al que yo le hago referencia previamente, y que nadie habÃa “descubierto” hasta entonces.
Y me cito a mà mismo (pónganse los monóculos, por favor): “la comedia hecha (escrita, en este caso) por mujeres y para mujeres (acompañadas, si puede ser, de lo que el mÃtico “1,2,3? llamarÃa acertadamente sufridor)”.
Como podéis intuir, lo “machista” está basado en el tópico de que es la mujer la que va a ver este tipo de pelÃculas, obligando en cierta manera a ser acompañadas en este trance por sus parejas.
¿Tópico? Seguro. ¿Basado en la realidad? Como las pelÃculas de los sábados por la tarde de Antena 3. ¿En mi opinión? Un comentario tan inocente y suave que hasta MimosÃn se atreverÃa a caer sobre él.
Y en este punto, amigos, quiero hacer un cambio de pista. Porque nuestra comentarista Anna ha liberado su sentido del humor y dice textualmente: “Toda la vida aguantando oir las proezas sexuales de los hombres y ahora os extraña que las mujeres hablemos de sexo (por cierto lo bueno es que nosotras no mentimos)”.
¡Oh, qué es eso que leo! ¿Acaso es un comentario basado en el esterteotipo de que los hombres mentimos sobre nuestras proezas sexuales? ¿No es eso “humor de género”? Pues sÃ, ¿y entonces?
A mà hasta me parece gracioso, pero siento que nuestra amiga de los cocos no se haya fijado en esta broma y si haya filtrado moralmente la de la crÃtica de la pelÃcula.
Por cierto, Anna, que yo no te voy a decir lo que tienes y no tienes que ver. De hecho, yo os recomendarÃa, en general, que vieseis la pelÃcula cuya crÃtica comentáis.
Además de un ejercicio muy sano que yo practico, podremos hablar en condiciones de igualdad (y no es que yo considere que hombres y mujeres no seamos iguales, ojo, que ya no sé cómo se van a malinterpretar las palabras).
Por otra parte, y como decÃa una profesor que me dejó una huella imborrable y cuyo nombre no recuerdo, hasta los libros malos sirven para algo: Para saber distinguir lo bueno de lo malo.
Llegamos a Dick Laurant: Creo que te has dejado llevar por la influencia que sin duda ejerce tu nombre sobre tÃ. ¡Yo no odio “Sexo en Nueva York”! De hecho yo nacà sin la capacidad de odiar, lo que aumentó, irremisiblimente, mi capacidad de amar, a pesar de que las mujeres no me dejen desplegarla (la capacidad, que conste, no quiero un nuevo equÃvoco).
El comentario que realicé sobre esta serie también destilaba sentido del humor y lo que querÃa expresar la gran influencia que habÃa tenido en la liberación catódica y fÃlmica de la sexualidad femenina.
Mi opinión personal sobre esta serie presenta diferentes matices y merecerÃa un post aparte que, evidentemente, no escribiré, pues este es un blog de crÃticas de cine.
Por último, me gustarÃa agradeceros vuestros comentarios que, como las aportaciones económicas, son siempre bien recibidas por los redactores.
Los crÃticos de todo a un euro como yo apreciamos que, al menos, también sean crÃticos con nosotros, aunque también nos gusta discutir sobre las pelÃculas que hemos comentado, como he dicho más arriba.
Y, por supuesto, agradecemos que nos bajen los humos. Como el último amigo que me hizo un comentario parecido y que desapareció en extrañas circunstancias.
Jotaté, Jotaté, que te vigilo y corro rauda y veloz a responderte. Sà querido los hombres mentÃs en cuanto a sexo se refiere (y en cuanto a más cosas pero eso lo dejamos para otro dÃa). Si quieres lo matizo: adornáis o exageráis vuestros encuentros con adjetivos y epÃtetos que no empleamos el sexo femenino (y eso que más de una vez deberÃamos adornarlos porque en fÃn..). Estoy feliz de que una peli tan tonta como esta se vaya acabar convirtiendo en la crÃtica más comentada de la web (sobre todo por gente que ni siquiera la ha visto, como yo)
Y querido Jotaté me seguiré dejando llevar por tus reomendaciones aunque tú no te cosideres con la suficiente autoridad como para recomendar (veo que el mail de nuestra amiga que está debajo de un cocotero te ha bajado demasiado los humos). Queridos os dejo que tengo que relacionarme cara a cara con mis amigos del parque (vamos que tengo que bajar a mi perro) y no me quiero perder House (no todo en esta vida es cine…