Lo confieso: me gustan los musicales. ¡Si es que el mundo está lleno de gente rara! Me llama la atención su puesta en escena, descubrir el talento de los actores para la música más allá de la interpretación…, y la música en sí. Hay que tener en cuenta, además, que el musical es un macrogénero que puede ir desde el romanticismo de “Moulin Rouge” a la comedia de “Grease”, pasando por clásicos como “Cabaret” o “Sonrisas y lágrimas”. Pues con este ánimo me decidí a ir a ver la última propuesta de Rob Marshall, avalado en estas lides por “Chicago”. Sin embargo, “Nine”, pese a ser un buen espectáculo visual, no funciona como película. Aunque cuenta con un reparto lleno de estrellas, lo que queda es una suma de individualidades y no un buen trabajo coral (algo así como les sucedía a los galácticos futbolísticos, si me permiten el símil deportivo).

La culpa la tiene la forma en la que Marshall ha elegido contar la historia de Guido, un director de cine en horas bajas que, haciendo honor a la fama de los italianos, se rodea de mujeres mientras vive un tormento interior al no ser capaz de hacer feliz a ninguna, lo que le nubla artísticamente. Pues esa misma confusión es la que parece envolver al guión de esta película. Aunque desde el principio queda claro el problema del protagonista, el único hilo conductor del argumento es Daniel Day-Lewis. Así, las actrices aparecen y desaparecen sin lógica; cada una cuenta con sus diez minutos de gloria, argumental y musical, para entrar en la vida del torturado director y después salir de ella sin dar lugar a una trama secundaria. Menos sentido tienen aún los flashback hacia la infancia del protagonista. Marion Cotillard, Penelope Cruz, Nicole Kidman, Judi Dench, Kate Hudson, Stacy Ferguson y Sophia Loren sólo coinciden, de hecho, en dos momentos de toda la cinta: en el número musical inicial y en el final.
De esta forma, lo que el espectador ve es una suma de videoclips a través de los cuales se pretende psicoanalizar al protagonista. Eso sí, hay que reconocer que algunos de los números musicales merecen el precio de la entrada. Destacan dos: el de Kate Hudson, maravillosa en su breve papel de sensual reportera, con “Cinema italiano”; y el de Fergie, intensa en “Be italian”. Eso sí, por encima de todas, destaca una sublime Marion Cotillard, que interpreta a la sufrida mujer de Guido. La canción que interpreta, “Take it all”, está además nominada a los Oscar. Lo que no termino de entender es que ella no esté nominada a mejor actriz y sí lo esté Penélope Cruz, que, aunque correcta en su papel de amante y demostrando buenas dotes musicales (¿la voz es de verdad la suya?), no le llega ni a la suela de los zapatos. Por lo demás, la presencia de Loren, Kidman y Dench es casi testimonial y sólo sirve para dar lustre al cartel.