28 semanas después, orgullo patrio
Debo decir que no soy nada chauvinista, me da absolutamente igual que una pelÃcula sea española o sueca o haya sido dirigida por un español o un francés, pero en este caso me alegra que -en mi modesta opinión- la pelÃcula de Juan Carlos Fresnadillo -que ya apuntaba maneras en la entretenida Intacto- sea superior a la frÃa primera parte de esta saga. Soy un enamorado de las pelÃculas de zombies, me encantan porque suelen acabar mal, porque son duras y porque es muy fácil que te mantengan en tensión durante todo el metraje, pero 28 dÃas después (repito, la primera parte) no me dio muy buenas sensaciones. Me pareció irregular y demasiado aséptica, deslabazada y sin escenas de especial espectacularidad. De ella solamente me gustó el pesimismo que destilaba.
Este pesimismo continua muy presente en esta segunda parte, mucho mejor construida en los personajes y, a grandes rasgos, mucho más entretenida. Sin duda, lo mejor de 28 semanas después es su dureza, que aparece a borbotones después de una media hora inicial en la que se apunta a una frágil esperanza, que desprende un tufo de fatalidad que resulta muy atractivo. De esta forma, después de cinco minutos iniciales aterradores -gran recurso el de la cámara en mano- se nos explica como el ejército de los Estados Unidos ha pacificado Londres y empieza a admitir británicos repatriados para repoblar la zona. Todo muy calculado y militarizado, pero uno no se puede quitar de encima la sensación de que aquello va acabar como el rosario de la Aurora. Es como cuando me meto yo en la cocina, la cosa acaba igual.
Efectivamente, el contagio se produce -de una forma tan absurda como emocionante- y las cosas se empiezan a poner muy, pero que muy mal. La violencia empieza a desatarse, pero el director en este momento sabe golpear más en el alma que en el estómago, sin abusar excesivamente de la sangre y el higadillo y centrando la fuerza de las escenas en la sensación de caos y falta de esperanza que viven los personajes. Algunas muertes son más brutales por lo que significan que por cómo se producen, y eso, aunque uno sea un amante del gore, en ocasiones resulta muy atractivo.
La pelÃcula fluye entre los intentos desesperados de los protagonistas por sobrevivir, salpimentados con algun momento memorable, como una escena a oscuras en plan Silencio de los Corderos pero con zombies de por medio que es simplemente aterradora. Como no podÃa ser de otra forma, el final es tÃpico (lo que decÃa, alguien conoce una peli de zombies que acabe bien?) y quizá queda poco explicado, pero después de haber disfrutado durante hora y media no le pondremos pegas al conjunto.
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Suscribo todo lo escrito arriba. Una peli de terror dura y muy seca, que provoca mucho más desasosiego que sustos u otros recursos fáciles. Lo malo de ésto es la sensación que me dejó en el cuerpo tras verla: tenÃa mal cuerpo, me dejó angustiado, con mal rollo. Supongo que tendrá que ver con ésto cómo nos va metiendo en el subconsciente, aparte de la situación general que narra, ese desmembramiento familiar sin concesiones. Por citar la primera parte, decir que planteaba una idea (que aquà ha dado sus frutos) que naufragaba en la segunda mitad, con todo aquel rollo de los militares. Y ahora extraigo una parte de la crÃtica que hizo D.Pedro Uris, de Cartelera Turia,de Valencia, que también extrae anotaciones importantes del film. Un 10 por Fresnadillo. Cito: “…Primero por el brutal proceso de desintegración del núcleo familiar al que asistimos, con un padre marcado por un acto de cobardÃa inicial (en realidad sólo una negativa a la autoinmolación, aunque los códigos heroicos del cine lo asimilen al más rastrero de los canallas) y transformado más tarde en un peligro para su propia familia; y segundo, por el tremendo protocolo de exterminio que ponen en marcha los militares al mando cuando la situación se les va de las manos y los infectados por el virus de la ira se multiplican exponencialmente entre la aterrorizada muchedumbre…”
Más allá de la dureza sicológica que tan bien habéis sabido explicar Vassago y Elantonio, con este tremendo argumento de desintegración del núcleo familiar y los diversos giros y paradojas argumentales, ese ritmo incesante, y ese final en el que no hay esperanza alguna, me veo obligado a citar-recordar como amante del gore y la violencia (cinematográfica, claro) la ya para mà automáticamente mÃtica y antológica escena del helicóptero, que me dejó pasmado y con la mandÃbula que me llegaba al suelo. Una escena que ya hemos visto en otro lugar pero con un feeling muy diferente.
Debo destacar también dos hechos que me dejaron pasmado, uno es la escena ya comentada de empezar a disparar a todo quisqui sea zombi o no, y la otra es el impresionante bombardeo de Londres: a mà que me digan lo que quieran, pero no es lo mismo que bombardeen Nueva York o la estátua de la libertad, que no que lo hagan con Londres, que está a la vuelta de la esquina y la sientes mucho más cercana que cualquier otra ciudad más allá del atlántico. Eso me llegó mucho, somos casi vecinos de los ingleses…
Un 11 para Fresnadillo, que supera una ya de por sà gran primera parte algo inconsistente en algunos sitios. Tal vez demasiado británica en planteamiento la de Danny Boyle?
La peli esta bien, pero podria estar mejor. Al menos no aburre.