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Sobremesa en Manhattan

Posted 06 Abr 2009 — by Canela fina
Category Comedia, con o sin gracia

Durante la sobremesa del sábado 28 de marzo pasado tuve la oportunidad de volver a ver Misterioso asesinato en Manhattan en un canal temático. Hacía malo en Madrid, la lluvia y el viento recomendaban que lo mejor que uno podía hacer era quedarse “tan a gustito” en el sofá del salón viendo la tele.

Ya había visto la película cuando la estrenaron pero fue un verdadero placer volver a descubrirla. Quizás porque el otoño le hace mucho bien a las películas de Allen, quizás porque una vez vista varias veces uno empieza a fijarse en otros detalles. El cine de Woody Allen se define tanto por su escritura, genial, como por su forma de rodar, sus famosos travelling por su ciudad preferida, Nueva York. Sabiendo esas premisas uno se empieza a fijar en estos detalles de estilo, una vez que la trama la conoce, para dejarse llevar por la sutileza de los movimientos de cámara y por los escenarios de Manhattan. Y al hacerlo le entran ganas de meterse dentro de la pantalla al igual que le ocurría al personaje interpretado por Mia Farrow en La Rosa Púrpura del Cairo.

Fotograma de Misterioso Asesinato en Manhattan

Al contrario que en esta película ningún actor le invita directamente a entrar, sin embargo es el ambiente quien indirectamente lo hace. Porque los personajes de la película son humanos, algo paranoicos eso sí, pero muy cercanos, nada estirados. Te hacen sentir parte de sus historias porque tu también sales a cenar con tus amigos, intentas emparejar a algún soltero u separado, e inventas historias de misterio…. Lo único, que te gustaría hacerlo en los mismos sitios donde rueda Allen, quien maneja como nadie las localizaciones porque éstas son parte de las historias y de los personajes, siempre con un fondo sonoro de música de jazz.

La sobremesa termina igual que la película y sin darte cuenta te has dado un paseo por Manhattan, en compañía de los personajes ideados por Woody Allen, al igual que si hubieras estado durante un rato en la ciudad de los rascacielos.

Ya sé que hace tiempo que Allen no rueda en Nueva York y francamente lo echo de menos. A una tarde de lluvia en el salón de tu casa no le sienta tan bien el visionado de “Vicky Cristina Barcelona” o “Scoop”. Y no lo digo por Londres o Barcelona.

El pene del Dr Manhattan, en boca de todos

Posted 11 Mar 2009 — by J.A. Ritor
Category Comedia, con o sin gracia

Sin quererlo, nos hemos servido del morbo para captar visitas. Resulta que, desde que Jotate publicó la crítica de Watchmen y aludió al pene del triste y azul Dr Manhattan, hemos recibido cerca de 100 visitas a través de búsquedas relacionadas con la cadena pene -  dr manhattan. De hecho, si nos vamos a Google, con la combinación “pene+dr manhattan” estamos en la primera página de resultados de las 49.600 referencias. Si acotamos y entrecomillamos los dos términos nos quedamos en unas 400 referencias. Sin embargo, si traducimos al inglés, con las comillas “penis”+”Dr Manhattan”, tenemos 31.700 resultados. Gracias, Dr Manhattan.

El pene del Dr Manhattan

Underworld III, la rebelión de los licántropos y otras cosas del SCIFI

Posted 10 Mar 2009 — by Canela fina
Category Aventuras (clásicas y fantásticas)

Todo se termina en esta vida. Y el domingo se cerraba el paréntesis en nuestras aburridas carteleras cinematográficas abierto por Watchmen y la muestra de cine fantástico Sci-Fi. Desde aquí animo a los responsables culturales del Ayuntamiento y de la Comunidad a que apuesten por el cine, a que ofrezcan la posibilidad al ciudadano de ver otro tipo de películas, aquel que no pasa el filtro de la tiranía de las majors y de los circuitos comerciales.

El paréntesis de un fin de semana de emociones fuertes se cerró con el estreno de Underworld III, la rebelión de los licántropos. La franquicia de Underworld se traslada a los escenarios de la tierra media, tal como los hemos conocidos por la mirada de Peter Jackson en “El señor de los anillos”. Desde su trilogía muchas películas tienen un tufillo a copia suya. Por vestuario, por manera de rodar las escenas de acción, por localizaciones, por fotografía, por puesta en escena, por decorados… ¡Cuántos discípulos te han salido Peter! El problema en el caso de Underworld es que pierde sus señas de identidad.

Escena de Undeworld 3

De una historia urbana, centrada en un submundo donde habitan los vampiros, hemos pasado, en la tercera entrega, a un ambiente medieval donde se cruzan licántropos y vampiros, amos y vasallos, caballeros y esclavos. En definitiva, mucha chicha y poca limoná como dicen los castizos, aunque eso sí entretiene.

Cosa distinta es Déjame entrar un filme sueco recientemente premiado en el festival de Sitges que reinterpreta el género de películas de vampiros con una hermosa historia entre un adolescente y una curiosa vampira la que se convertirá en su amiga y compañera de viaje.

Por su parte Splinter es una película americana más del tipo “pareja que va al bosque de acampada y se topa con unas criaturas extrañas”, esta vez la cosa va de púas. Serie B en estado puro que si no fuera por el ambiente de la sala y la sesión golfa donde se proyectó hubiese sido un trago insufrible. Por eso siempre se agradecen los aplausos de la sala cuando se desmiembra en dos partes alguno de los actores.

Desgraciadamente no puedo comentar más películas. Me quedé con ganas de haber visto más. El año que viene prometo una crónica más extensa

Clint se pone tierno y El Dr Manhattan flácido

Posted 08 Mar 2009 — by J.A. Ritor
Category Cocina y cine, Marketing y cine, Todo, menos críticas

Lo primero, debo recomendaros las críticas de Jotate (sí, ha vuelto, como Mickey Rourke) sobre Watchmen y de Nacho sobre Gran Torino. Coincido casi plenamente con sus opiniones y, además, creo que sus textos están a un nivel muy alto, por encima del que tiene, normalmente, este blog.

Gran Torino es un poca ñoña, sí. Dicen que cuando uno se hace mayor, se vuelve conservador y empieza a creer en Dios, es lo que le ha pasado a Clint, pero Gran Torino no deja de ser una estupenda película. Para los que no piensen lo mismo, pueden encontrar consuelo en el blog de Hernán Migoya, al que llegué vía Nacho Vigalondo. Un último apunte dirigido a Constantino Romero, ¡¡basta ya!! Este tío no puede seguir doblando a Clint, Eastwood tiene una voz cascada, ronca, susurrante, Romero sigue siendo Terminator.

Por cierto, como viene siendo habitual, pasaros por la cocina de Carlos para degustar el menú que ha preparado relacionado con Gran Torino.

Watchmen ha tenido una de las campañas de marketing más intensas que recuerdo, continuos avances, teasers, polémicas sobre el estreno… varias agencias de Social Media contactando con todo quisqui (nosotros incluido) para ofrecer “material exclusivo” (que no nos vendan la burra). De Wacthmen me llaman la atención:

  • El tema del pene (flácido) del Dr
  • La (muy prometedora) escena inicial
  • El (desconcertante) guión
  • La violencia (injustificada) de algunas escenas
  • El (genial) capítulo de Rorschach en la cárcel
  • La (insufrible) media hora final
  • Malin Akerman (pon aquí lo que quieras)

My blueberry nights

Posted 15 Dic 2008 — by J.A. Ritor
Category Drama

“Estilo propio”, es una expresión clásica de los críticos de cine, un acompañamiento fácil para cualquier descripción de un director, un recurso barato, un par de palabras gastadas. Me voy a permitir utilizarla para introducir a un señor llamado Wong Kar-Wai que ha creado algunas películas capaces de dejar momentos perdurables en la memoria del espectador.

No sé si te habrá pasado, pero el exceso de exposición a cientos de imágenes cada día (internet, TV, vallas comerciales) y decenas de películas cada mes me provoca, progresivamente, una mayor dificultad para encontrar piezas distintas, flashes que me provoquen algún tipo de emoción que dure más de dos segundos. Con My Blueberry Nights he roto esa rutina. Era esperable en un tipo que con In the mood for love fue capaz de que adorara un pasillo estrecho y unas cortinas burdeos.

Fotograma de My Blueberry Nights

Ahora, abandona por primera vez su plato de rodaje natural, Hong Kong, para respirar el aire de un café en Manhattan y el de las carreteras que conducen por la Ruta 66 a las Vegas. El hilo conductor es una una mujer, debuta en el cine Norah Jones ,en busca del amor verdadero. En su camino se cruza el camarero Jude Law (correcto), la mujer fatal Rachel Weisz (fantástica), el poli destrozado por la mujer fatal, David Strathairn (soberbio) y la vividora/jugadora desarraigada Natalie Portman (superior).

Donde mejor funciona la película es, como no podía ser de otra forma, en los espacios cerrados, en los que Wai acude a encuadres imposibles para reflejar estados de ánimo extremos. Y, aunque ha prescindido de su habitual director de fotografía, Cristopher Doyle, el actual, Darius Khondji, es un maestro ( Seven, Delicatessen) que sabe captar la esencia de Wai en los interiores y, además, ampliar la mirada en un entorno , exteriores, en los que el director chino no se había aventurado.

Por ir cerrando el asunto, cine de momentos y sensaciones, que gustará a los clásicos (amantes del mejor cine que llega de EE:UU) con un toque asiático, pero defraudará a los fundamentalistas del cine oriental.

Across the universe

Posted 13 Ene 2008 — by J.A. Ritor
Category Drama, Día intelectual

Cartel de Across the universeEcha un vistazo al cartel de esta película. Sí, es muy difícil imaginar de qué va. Si lees el título te quedas igual ( a no ser que seas un fan de Los Beatles) y si pasas revista al casting, nada de nada. Esta es la típica película de boca-oreja que quedará reducida al circuito de V.O de las grandes ciudades. Y resulta que puede animarte una tarde tonta.

Con la música de Los Beatles como leit motiv, la directora Julie Taymor, monta una historia de amor y revolución en los años del hippismo y la guerra del Vietnam. Funciona muy bien la primera media hora, con un toque entre Grease y Hairspray, en la que vamos descubriendo la capacidades vocales de los actores. En este sentido, el Ewam Macgregor de Moulin Rouge es el referente más claro del sosito Jim Sturgess

En esta primera parte, las músicas “empastan” (este término lo aprendí con O.T) con los acontecimientos y la historia fluye con naturalidad, provocando esa sonrisilla de buen rollo que resulta tan difícil de esbozar con el cine actual. El punto álgido, absolutamente genial, lo marca la llegada a New York con la música del Come Together versionado por el gran Joe Cocker. Pero, amigo, no todo iban a ser flores ( y mira que me gustan las margaritas).

Resulta que la directora, Julie Taymor, de la que hasta ahora tendrás una opinión muy respetable, es una señora bastante pedante que en 1999 parió un engendro con aires de grandeza operística llamada Titus. Luego enmendó el asunto con la notable Frida. Pero su lado más snob vuelve a salir a flote cuando la cuadrilla de hippies se junta en el apartamento/comuna de Manhattan y la película inicia una descenso vertiginoso hasta alcanzar el fango con la imperdonable peripecia protagonizada por Bono. Sí, Bono, U2.

Todo es ahora pedante, impostado y los números musicales rozan el ridículo. Y me temo que se debe al afán de Taymor por trascender, por epatar, por demostrar que Titus fue una obra incomprendida. En cualquier caso, el salvavidas sigue siendo la música de Lennon y compañía, que nos lleva hasta los últimos cinco minutos, en los que, a ritmo de Hey Jude y de All you need is love, nos quedamos con ganas de bises, pero sin una Julie Taymor de por medio.