Podía empezar divagando sobre las influencias de las adaptaciones anteriores del personaje de Conan Doyle: que si ha cogido un poquito de la de Billy Wilder, que si una pizca de Christopher Plummer… podíamos seguir por los tics del cine de Guy Ritchie presentes en esta cinta (esa cámara lenta, esos micro-flashforward…); pero yo lo que veo aquí es una actualización de la mítica buddy movie (películas de colegas) Arma Letal. ¿Qué queréis? Solo intento aportar algo original en medio de un mundo saturado de críticos, blogueros, twitteros y demás.

Míticos Gibson y Glover
Es el buen rollo, la química y el cachondeo que trasmiten Downey Jr y Jude Law el elemento diferencial de la película, lo que le hace elevarse por encima de la típica-película-de-acción-y-aventuras. Cuando uno asiste a este tipo de espectáculos se da por hecho que funcionará la pirotecnia, el cartón piedra y la adrenalina, pero siempre dudas de que haya algo de chicha. Aquí la tenemos gracias a una muy buena elección de casting y a ese toque Gibson-Glover que tienen Downey-Law, sobre todo en el juego locura/Holmes, sensatez/Watson y el rollo “salvaje” que tenía Riggs y que aquí saca Holmes en su pelea a pecho descubierto.

Mola el gorro de Downey Jr
Así que me mojo y digo que la película convence, que te lo pasas bien, que echas una risas, le das un poco al tarro (la intriga no es como para morirse, pero cumple, y las deducciones tienen su punto) y te quedas con ganas de que empiecen a rodar la secuela para ver quién será Moriarty.
* Por cierto, el que pueda: que vaya al cine un viernes a las 12 de la mañana. Horario surrealista total, cierto. Dónde: UGC Manoteras y UGC Méndez Álvaro. Seis personas en la sala, ningún revientapelículas, tranquilidad total, concentración, ausencia de palomitas, kebabs, perritos y demás elementos de distracción… En fin, circunstancias perfectas.




