Archive for the ‘Para ir con los niños’ Category

High School Musical 3, fin de curso… sin "cum laude"

Posted 23 Oct 2008 — by Alberto Mendo
Category Comedia, con o sin gracia, Para ir con los niños

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Tener sobrinos requiere a veces hacer sacrificios, aunque los tíos tenemos después recompensa. Es lo que me sucedió el pasado 2 de octubre: tras soportar más de tres horas de fans enloquecidas (y enloquecidos) para que mis “peques” simplemente pudieran ver a los actores de High School Musical 3, de manera sorprendente logramos “colarnos” en el cine. La recompensa, por tanto, fue ahorrarme el precio de la entrada para ver una cinta (en versión original subtitulada) que se ha estrenado tres semanas después y que no estaba en mi agenda. El premio hubiera sido redondo si la película fuera de “cum laude”, pero sólo la puedo calificar con un aprobado (holgado, eso sí), por entretenida pero previsible y redundante.

Las coreografías son impecables y los números musicales, vistosos; unos resultan más divertidos, otros más pastelones (es decir, románticos), algunos ciertamente originales, incluso espectaculares. Sin embargo, a diferencia de las dos primeras partes de HSM, yo salí del cine sin tararear ninguna canción, y éste es un defecto grave en una película de este tipo; ningún estribillo sobresale, ninguno es lo suficientemente pegadizo, lo que significa que caen en el olvido nada más levantarte de la butaca. Si eso sucede con la principal baza de la película, ¿qué ocurre con el argumento? Pues que queda igualmente desaprovechado. En esta ocasión, los protagonistas se enfrentan a sus últimos días de instituto, lo que celebrarán con un nuevo festival musical y con la ceremonia de graduación. Estas tramas podían haber dado su juego si no fuera porque, una vez más, todo gira en torno a la historia de amor entre Troy y Gabriella; todo lo que les sucede y todas las dudas que se plantean (sobre qué quieren ser en el futuro, sobre si la distancia será el olvido, y más dudas existenciales de los adolescentes) ya habían quedado resueltas en las dos primeras partes. Así, lo que el espectador se encuentra es que esta película no añade nada nuevo a la historia.

Ante este panorama, ¿qué podemos salvar de HSM 3? Sin duda, las interpretaciones son más que correctas, la puesta en escena está cuidada al detalle, el ritmo es adecuado y, en conjunto, la cinta se ve con agrado, porque en ningún momento se hace larga o pesada. Además, cumple los requisitos de toda película Disney: es familiar, perfecta para ir con los más pequeños; con una pareja de guapos y una mala que toma de su propia medicina; cargada de valores y moralejas (seguir a tu corazón, el compañerismo, ser uno mismo…), y con mucho ritmo, quizá el mayor acercamiento que tengan algunas generaciones al género musical (no dice mucho bueno, pero…). En fin, la película cumple sus expectativas porque no son muy altas; yo prefiero las dos primeras partes.

Wall-e, batallón de limpieza

Posted 11 Ago 2008 — by Alberto Mendo
Category Imprescindible, a secas 2, Para ir con los niños

wall-e-poster-213.jpgDejando al margen los primeros años de la historia del cine, pocas películas han sido capaces de decir tantas cosas con tan pocas palabras como en la última cinta que nos propone la gran alianza Disney-Pixar. Wall-e, sin duda, ocupa ya un lugar destacado entre la gran galería de personajes del tío Walt, y eso que no es más que un viejo y oxidado robot…; eso sí, con sentimientos humanos. He aquí la magia de la película: una máquina es capaz de hacer reír, llorar y, en definitiva, emocionar gracias a sus acciones y reacciones y gracias a su mirada.

Humor y amor son los ingredientes básicos de esta película, que nos cuenta la historia de un robot abandonado desde hace siete siglos en nuestro planeta; cuando menos se lo espera, se enamora de una sofisticada máquina exploradora, y juntos descubrirán la última oportunidad para que la Tierra vuelva a ser habitable para los humanos. Se trata de un nuevo cuento de Disney, sí, también con moraleja, si después quieren ponerse a reflexionar sobre lo que cuenta, pero con la nueva manera de contar de Pixar, que sigue buscando la excelencia visual aunque ya la haya alcanzado en numerosas escenas de su nueva propuesta. Disney sigue insistiendo, así, en que sus películas no son exclusivamente para niños; de hecho, son los adultos quienes mejor podrán disfrutar de todos los detalles, innumerables en su estética y en su guión.

Wall-e representa la comedia, la esencia de la película. Como si fuera un niño, descubre con curiosidad los objetos que aún hoy nos parecen cotidianos (cada vez menos), como una cinta VHS, un cubo de rubik o un extintor de incendios. En el siguiente peldaño nos encontramos la historia romántica, entre robots pero con la misma magia del enamoramiento humanos, como la primera chispa del amor o la importancia de enlazar las manos; mención aparte merece la mejor escena de la cinta, el baile de los protagonistas en el espacio aderezado con el humor de la espuma del extintor, unos minutos memorables y magistrales que están entre lo mejor de la animación. Finalmente, en un tercer nivel, se encuentra el mensaje más reflexivo, el medioambiental y el social: uno no puede dejar de plantearse si los tataranietos de nuestros tataranietos no están abocados a un planeta prácticamente inhabitable; tan trágico es ver convertida a la humanidad en seres obesos, incapaces de valerse por sí mismos y absorvidos por una falsa realidad digital, unos humanos con muchos menos sentimientos que los robots.

En definitiva, nos econtramos ante una clara candidata a los Oscars y no me refiero exclusivamente al apartado de animación (por descontado) o al de banda sonora (exquisita). Como ya sucedió en su día con La Bella y la Bestia o, más recientemente, con Ratatouille, Wall-e apunta a mejor película, en la sección absoluta, y a guión. Nos queda mucho que ver de este año, pero Disney-Pixar pueden estar cerca de, como mínimo, conseguir estas nominaciones.

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

Posted 20 May 2008 — by Nacho Salcedo
Category Aventuras (clásicas y fantásticas), Para ir con los niños

Cartel de la película*Nota: el autor del mejor comentario del post se llevará el cuaderno de prensa de la película: 52 páginas con fotos, dibujos y todos los detalles y anécdotas sobre la película. 

Antes de nada. ¿Sabemos todos quien es Steven Spielberg? Supongo que sí. Hablamos del genio del entretenimiento, del cine como espectáculo y diversión (Tiburón, E.T., I.A., Minority Report…) aunque tampoco desdeñe en trabajos con otra factura (Salvar al soldado Ryan o La Lista Schlinder). Pues este monstruo del celuloide nos regala una película en la que no defrauda lo más mínimo a los seguidores de la saga de Indiana Jones. Puñetazos, patadas, persecuciones, golpes de toda clase y desde todos los ángulos, saltos, tiroteos, arañas, serpientes, pasadizos y puertas secretas… La acción más trepidante y más completa se desarrolla dentro de un marco de aventura que no nos deja respirar un segundo.

Desde la primera escena, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal nos agarra de la solapa y no nos concede una tregua, eso sí, con pequeños descansos en los que nos invita a sonreír, sobre todo cuando sale airoso de diversas fantasmadas inverosímiles y originales¿Qué esperabais? El protagonista es Indy y sí, está más mayor, pero lejos de amoldar la acción a la edad, el director de origen hebreo realiza la película más movida de toda la saga. ¿Qué más da que Harrison Ford esté cerca de cumplir los 66 años? Pese a que las canas y arrugas son bien visibles, el actor está en buena forma y las escenas de acción están dobladas a la perfección. Si algo ha conseguido Spielberg es crear un personaje, es decir, que con el sombrero, la chupa de cuero y el látigo tú estás viendo al arqueólogo aventurero de las tres primeras películas y no al Harrison Ford de casi 70 palos.

Con guiños a Sean Connery y Denholm Elliot (ambos aparecieron en La última cruzada y no están en esta entrega por pasotismo del primero y fallecimiento del segundo), nuestro intrépido héroe se verá envuelto en la búsqueda de una misteriosa calavera de cristal que parece tener un origen inca y que le llevará de los desiertos de California a las selvas amazónicas de Perú.

En su propósito estará acompañado por Mutt (Shia LaBeouf), un rockabilly temerario que le pone tras la pista de la misma y de un viejo amigo, el profesor Oxley (John Hurt), quien ha sido secuestrado junto a la madre del chaval. Enfrente tendrán a unos rusos capitaneados por la implacable agente Irina Spalko, protagonizada por una desconocida Cate Blanchett, que abandona ese corte angelical para dotar a su personaje de una mirada gélida y de mucha mala leche.

Lejos de ahogar la película en efectos especiales como ya le ocurrió a George Lucas con las primeras entregas de las secuelas de La guerra de las galaxias, en esta ocasión los decorados son en su mayoría reales o platós, por cierto muy currados, como todo el vestuario y la ambientación de los 50. De hecho, Spielberg aprovecha muy bien la época para dar pinceladas sobre la llamada “caza de brujas” comunista y sobre la era nuclear que ya había comenzado.

Cabe destacar, por si había dudas, que no es probable que Shia le coja el relevo a Harrison Ford –por lo menos bajo la batuta de Spielberg- y más después de una escenita del final relacionada con el famoso sombrero de Indy. Por cierto, el personaje de Shia no resulta cansino y no rivaliza en protagonismo con Harrison Ford. Es un condimento más que, pese a tener una de las escenas más difíciles de rodar con una pelea entre dos coches, no se come, en absoluto, el ingrediente principal, ni tampoco varía mucho su sabor. Es decir que Indiana sigue siendo Indiana.  
 
La música cómo no, es otro de los fuertes de esta historia de la que no les desvelaré nada más. Creo de verdad que no es una película para buscar matices de ningún tipo, simplemente es para sentarse y dejarse llevar por la aventura sin mayores pretensiones. Ni nos hará llorar, ni reírnos a carcajadas ni pensar más allá de qué sorpresa habrá detrás de los pasos de Indy. Esto es puro espectáculo, “made in Hollywood” y es difícil que alguien pueda hacerlo mejor que Steven Spielberg.

La Brújula Dorada

Posted 28 Dic 2007 — by Nacho Salcedo
Category Aventuras (clásicas y fantásticas), Para ir con los niños

Cartel francés de La Brújula DoradaNavidad=Cine familiar. Navidad=fuegos de artificio. Cine familiar=fuegos de artificio. Sí señores, recordando mis precarios conocimientos de lógica he llegado yo solito a esta conclusión. La Brújula Dorada es eso, artificio, pero a base de bien.

Los efectos especiales ya me habría gustado verlos en esas primeras pelis de ciencia ficción que devoraba de pequeño, pero éstas guardaban más inteligencia (las buenas claro), más ingenio y más encanto, aunque sólo fuera por las maneras con las que se apañaban para rodar una lluvia de meteoritos o para crear monstruos (pura artesanía, no hay más que indagar cómo se montaron Star Wars o Alien). Sin embargo, cuando se tienen los medios digitales para hacer todas estas cosas con la punta de lo que algunos presumimos (je, je) entonces es cuando algunos tienen que demostrar que saben mogollón de efectos, que son la berza y tal y nos saturan hasta el infinito y más allá.

Eso me pasa con esta película en la que se empeñan en llevarnos en volandas de un lado para otro como si fuéramos muñecos y no dan tiempo a dejar nada de poso en nosotros.Creo que estas películas tienen poca alma, aunque también entiendo que son estupendas para que los papás lleven a sus chavales, los dejen literalmente pegados a la pantalla y descansen de ellos entregándose a los brazos de Morfeo las dos horas que dura.

Algunos calenturientos dirán: ¡Pero si está Nicole Kidman! ¿¡Cómo vas a dormir!? Pues sí, y mejor que lo hagas antes de verla porque si no puede que tengas pesadillas. Esta chica con tanta operación parece la nieta de Marujita Díaz y le auguro una madurez horripilante.

La búsqueda 2

Posted 24 Dic 2007 — by Vassago
Category Aventuras (clásicas y fantásticas), Para ir con los niños

Cartel en inglés de La Búsqueda 2Cada vez me pasa menos, pero en ocasiones no puedo evitar ir a ver una película casi por obligación. Para empezar, al cine hay que ir solo, que resulta la mejor forma de ir a ver realmente lo que quieres. Lo que pasa es que a veces quedas -grave error- con un amigo o amiga a laos que únicamente les gustan los films durante los cuales puedan devorar su buena razón de palomitas y coca-cola (al final se podrá entrar en el cine con kebabs o arroz cantonés, qué paciencia hay que tener) sin tener que pensar. Eso fue lo que me pasó con La búsqueda: el diario secreto, que ya sabía que me dejaría totalmente indiferente. Se trata de una película de aventuras para niños a lo Indiana Jones pero con muchísima menos gracia, por mucho que se esfuercen en revestirla de referencias históricas que siempre resultan forzadísimas.

La parte en la que le explican a uno qué será lo que Nicolas Cage buscará y le permitirá dar cuatro saltitos y demostrar lo valiente y abnegado que es ocupa casi la mitad del film y resulta un rollazo que clama al cielo. Este sería el momento para reflexionar sobre qué narices está haciendo Cage últimamente, porque la primera parte de esta saga también era flojilla, pero lo del Motorista Fantasma es para darle de comer aparte, menudo bodrio descomunal, qué manera de desaprovechar un personaje. Cage nunca me gustó demasiado (Leaving las Vegas aparte), pero la verdad es que ahora se está cubriendo de gloria el tío… En fin, que en esta primera parte del film para no dormirse uno está casi obligado a fijarse en cada gesto, movimiento y pestañeo de Diane Kruger, bellezón espectacular y vecinita del quinto que todos quisiéramos tener. En todo caso, hay que olvidarse de verle algo más que la pantorrilla, que la película es de Disney, muchachos.

Cuando uno piensa que se va a acabar durmiendo, empieza la acción, que sin ser algo descomunal, por lo menos entretiene. Persecuciones de coches (ya lo hacían Jackie Chang y Van Damme hace años, amigos, o sea que no es para darle una palmadita en la espalda al director), ruinas secretas que se hunden y mucha agua. Y mucho patriotismo barato, por cierto, con continuas referencias a lo chulo que es ser norteamericano y un presidente de los Estado Unidos que parece el Ken de la Barbie pero en plan buen samaritano. A uno le entran las mismas ganas de vomitar que en Independence Day, pero por lo menos esa película tenía efectos especiales. En definitiva, debería hacernos reflexionar que nos pueda desagradar tanto un film en el que actúen Harvey Keitel (otro que no acierta con una película últimamente ni que lo maten), John Voight o la siempre estupenda (en este film dolorosamente absurda) Helen Mirren…

Stardust ¿la peli de estas navidades?

Posted 08 Dic 2007 — by El crítico Ritoré
Category Aventuras (clásicas y fantásticas), Para ir con los niños

Cartel de StardustLlego tarde muchas veces a determinadas películas. O es que esta Stardust llegó demasiado pronto. En cualquier caso, resulta que este “Polvo de estrellas” (siempre que oigo esto recuerdo al inigualable Pumares) es una historia infantil/juvenil/adulta por encima de la “talla” que están dando cintas como Narnia, Teratibia o Los seis signos de luz.

Basada, cómo no, en un best-selller infantil de Neil Gaiman (en esto de los libros infantiles me quedé en Las crónicas de la Dragonlace) cuenta, muy resumido, la historia de Tristan (Charlie Cox), un joven poco apuesto que intenta conquistar el corazón de la bella y desdeñosa Victoria (Sienna Miller) a través de una prueba de amor, regarlale una estrella caída del cielo. La historia se desarrolla en dos mundos, el real (un pueblo inglés) y el fantástico: una tierra en la que hay brujas, reyes, piratas…

Sé que la breve descripción del argumento y el argumento en sí no invitan al júbilo, pero son los pequeños detalles que adornan Stardust lo que la convierten una película distinta, con encanto, con fuerza suficiente para que podamos catalogarla como película de “evasión”. Esos detalles van desde el papel de bruja de la fantástica Michelle Pfeiffer, la frágil belleza de Claire Danes (me gusta esta chica) hasta el juego con los fantasmas de los príncipes muertos o el delirante episodio “pirata” protagonizado por Robert de Niro (últimamente siempre está mejor cuando ejerce de secundario).

Como decía, es una pena que un espectáculo tan sano, tan brillante y tan desprejuiciado llegue a estas fechas con tan poco aliento. Me pregunto por qué habré tardado tanto en interesarme por ella. Seguramente el título (Stardust) y el poco estimulante cartel publicitario no ayuda a los que, como yo, nuestro olfato nos hace obviar todo estreno que lleva la etiqueta de “infantil”.