Siempre he pensado que existen directores que sin ser geniales aseguran por lo menos un cierto grado de diversión en el cine. Sin duda alguna Renny Harlin es uno de ellos, ya que podrá hacer mejores o peores películas, pero resulta complicado ver un film suyo que nos aburra hasta el bostezo. Saco a colación este tema porque el pasado fin de semana se me presentó la eterna duda existencial: asegurar el tiro o arriesgarme. Asegurar hora y media de cierta diversión con Harlin o arriesgarme a dormirme en la butaca con la nueva obsesión de mi amado Coppola, destrozada por la mayoría de la gente que la ha visto. Opté por el pájaro en mano, y sospecho que no me equivoqué.

Cleaner es una entretenida muestra de cine negro ligero, con un misterioso asesinato sin resolver, ciertos giros de guión que no timan al espectador y momentos de cierta hilaridad, siempre relacionados con el tipo de trabajo de nuestro protagonista. Samuel L. Jackson es un expolicía que se dedica a limpiar escenas de crímenes y se ve involucrado en lo que parece un asesinato relacionado con la corrupción policial, y solamente cuenta con la ayuda de su amigo Ed Harris (sublime, como siempre) y de la mujer del fiambre, la estupenda y firme (en todos los sentidos) Eva Mendes, correcta en su papel de femme fatale.

La trama se resuelve de forma correcta, sin buscarle tres pies al gato ni indignando al espectador con sorpresas absurdas. La investigación se sigue con creciente interés y se disfruta de los diálogos, bastante correctos, sin concesiones a la galería pero con la suficiente tensión argumental. El director se limita a respetar los cánones del género, hecho que en la mayoría de ocasiones suele ser un buen camino para llegar a interesar al espectador. En definitiva, hora y media de cine digno y divertido, el cine del amigo Harlin.

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