Diario de una niñera
Scarlett Johanson y Manhattan son dos motivos suficientes para dejarte caer por una pelÃcula, a pesar de que se llame “Diario de una niñera” (The nanny diaries). Uno se enfrenta a esta historia con ciertas reservas, pero lo cierto es que los tÃtulos de crédito empiezan a desarmarte: es fantástico el recurso de las recreaciones del Museo de Ciencias Naturales. Ya tenemos otro aliciente más y cierta sensación de que amortizaremos los 7 euros de entrada.
Lo malo es que a los 20 minutos todo se estandariza, aparecen los peores clichés de la comedia romántica y hasta Scarlett deja de transmitir buenas vibraciones. El argumento no tiene mucho misterio: una joven universitaria de Nueva Jersey cae, por casualidad, en casa de unos millonarios del mejor barrio neoyorkino para ejercer de nanny de su adorable criatura.
Puedes imaginar que se generará una conexión especial niñera-niño, que Scarlett asistirá estepefacta a los comportamientos miserables de sus déspotas empleadores, que aperecerá un fornido joven (extraño papel de Chris “Antorcha” Evans) y, al final, la moralina que, aunque evidente, no deja de ser necesaria: cuida, mima a tu hijo, no te desentiendas. Lo que no termino de entender es qué pinta aquà el “outsider” Paul Giamatti. Y lo de Mary Poppins, sin comentarios.
Posts relacionados
- In good company
- Soy leyenda: Will Smith en Madrid
- “El Mundo” mira al Oeste
- Ya es Público: las colecciones de DVDs están de moda en este PaÃs
- GAL
1 Comentario
Deje un comentario



Creo que una de las ultimas pelis que veria.