El custodio
Humilde producción cuyo resultado es, cuanto menos, humilde. Historia “naturalista” sobre el guardaespaldas de un ministro argentino, está contada con absoluta frialdad. El custodio transmite la insoportable tarea de convertirse en la sombra de una persona. Para ello, la cámara tiende a situarse a la espalda del protagonista, dentro del coche que sigue al del ministro, en ángulos oblicuos que nos indican el campo visual que tiene el guardaespaldas en un ascensor… Ausencia total de acción, su valor radica en su capacidad para definir a una persona sin que de su boca broten apenas palabras. Aviso: produce somnolencia.
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Si es que la mejor pelÃcula sobre guardaespaldas va a ser la de Kevin Costner y su peinao de monje…
Un ejemplo de como ser modesto y dar buenos resultados. Lastima que eso no se transmite a la recaudación.