El diablo viste de Prada
No entiendo mucho de Blanhick, Guerlain, Valentino o Prada. No me gustan las pamelas, no encuentro sexys los trajes de alta costura, las mujeres talla 34, ni la máscara “Max Factor”. Quizás por eso, El diablo viste de Prada la veo como un amish asistirÃa a una corrida de toros: no es mi mundo.
Basada en un best-seller de Lauren Weisberger, la escritora se inspiró en la figura de su exjefa, la directora del Vogue USA, Anna Wintour, una de las mujeres más temidas y odiadas del mundo editorial. La adaptación realizada por un tal David Frankel (habitual director de capÃtulos de Sexo en Nueva York), juega con la relación de admiración/odio que surge entre la redactora déspota (Meryl Streep impregna de su fuerza y matices habituales al personaje) y la ingenua y esforzada aprendiz (Anne Hathaway tiene un delicioso primer plano). La historia se mueve siempre por caminos previsibles; lo que no impide que asistamos con gusto a algunas secuencias: el paseo por la siempre magnÃfica ParÃs o el derrumbe emocional, y de maquillaje, de Meryl Streep
Y, para aportar algo de luz a este mundo actual de tenebrosas conspiraciones, ahà va la moraleja (la de la pelÃcula y la de la crÃtica): revisemos con cierta frecuencia el nivel de “carga” de nuestros “principios”. Pero, con cuidado, no los sobreestimemos , “Los principios importantes pueden y deben ser flexibles” (Abraham Lincoln).
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2 Comentarios
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Estoy de acuerdo en que está todo un poco visto, pero está bien que haya pelis de estas para pasar un sábado por la tarde tomando palomitas. Streep está increible y, por cierto, a muchas mujeres sà que nos gustan los Prada, etc, lo que pasa es que no nos lo podemos permitir
A mà me parece que Meryl Streep es siempre Meryl Streep, es como Robert de Niro. Además, aquà se parece mucho a la Cruela de Vil de Glen Close. Comedia, pero más bien sin gracia. Un saludo