El intercambio: Clint Eastwood
El ritmo frenético creativo de los últimos años del señor Eastwood, no sólo por la cantidad de obras, sino, y ante todo, por la calidad de sus composiciones, asusta (esperemos que llegue a la longevidad del director portugués Manuel De Oliveira que, con cien añitos recién cumplidos, sigue al pie de cañón). Claro, mantener el listón de obras como Mystic River, Million Dollar baby, Banderas de nuestras padres o Cartas de Iwo Jima era difícil de mantener, pero este El intercambio es más que un digno trabajo.
Tenemos en él los dos temas transversales de la filmografía de Eastwood: véase la mentira institucionalizada al servicio del poder y la desestructuración de la familia. Con estos ingredientes habituales tenemos esta historia real sobre el secuestro y desaparición de un niño en la América de finales de los años 20 y una devolución errónea a la madre. Angelina Jolie lleva todo el peso de la sobria puesta en escena y, pese a algunos tics que la delatan, demuestra ser una buena actriz cuando la dirigen y la controlan.
El film se ve con brío y buen ritmo, pese a algún altibajo logrado solventar por ese elenco de maravillosos actores secundarios que pueblan los filmes de Eastwood. Su toque rítmico es tan sutil que apenas son perceptibles los movimientos de la cámara (lo que algunos denominan la economía del plano), acompañados por el uso melódico melancólico de la música de Eastwood (siempre hace la misma melodía, pero ¡que melodía!)
Simplismos y defectos encontramos en la secuencia del psiquiátrico, no suena a novedad sino a algo ya presenciado. Pero duele más que la obra tengo poca mala uva. La crítica esta vez se dirige simplemente a las instituciones norteamericanas (policía, alcaldía, justicia), sin afectar al conjunto de la sociedad, mientras que en esa obra magna que es Mystic River la sociedad también estaba podrida, había algo que fallaba. Pero eso no desmerece al conjunto final notable, con alguna escena (véase el final, ñoño para muchos sin sangre) digna heredera del mejor recuerdo de Frank Capra o Frank Borzage. Y es que sólo es maestro quién se reconoce en sus propios maestros. Muchos lo llamarán simplemente “clasicismo” pero Clint es algo más
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Antes de nada felicitar el año a las personas que siguen y escriben este blog. Ayer ví la película de Eastwood e iba escribir un post pero el profe se me ha adelantado. Ratifico cada una de las palabras de nuestro profesor y le felicito por la magnífica crítica. Solamente puedo añadir mi admiración por Eastwood, por su estilo con la cámara, por las historias que nos cuenta, por cómo lo hace, por la música……. Eastwood es imprescindible
Lo más maravilloso son esas escenitas en las que Eastwood sigue dejando su toque como nadie; ésa en la que un chaval desentierra una verdad, un hecho al que muchos concierne y afecta y que le perseguirá toda la vida. ¡Qué bien las solventa! este tío crea auténticos cuadros con sus imágenes (fotogramas) y son las que perduran en el recuerdo: ese Kurabayasi explorando el terreno de un islote estéril que ve perdido, pero al que se debe por sus convicciones de soldado honrado; esa boxeadora que busca un padre y lo encuentra bajo la atenta mirada de un ayudante tuerto; ese colgante que se balancea en un espejo retrovisor frente a un cristal bañado por una lluvia que se lleva consigo un amor que fue, pero que no tuvo continuidad; unos amigos que tratan de ahogar el pasado en un presente angustioso…
Este tío es el mejor.
Abrazos profe