El método Gronholm, mejor en cine
Lo dejo claro: es superior la pelÃcula. La adaptación al cine ha sabido captar la esencia de la obra de Jordi Galcerán y mejorarla. El director Marcelo Piñeyro ha logrado crear una historia y unos personajes con identidad propia, que consiguen la identificación del espectador, efecto que no lograba la obra teatral. Me gusta el escenario, los giros de guión, los personajes, los diálogos y el peso conceptual. Me gusta cómo despista a los que Ãbamos de listillos porque habÃamos visto la obra. Se nota el aliento perverso de Mateo Gil, especialmente en el duelo Noriega - Ninwri. Magistrales Eduard Fernández y Carmelo Gómez. Sólo me sobra la escena de sexo, innecesaria e inverosÃmil.
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