Habana Blues, emoción a ratos
La segunda pelÃcula de Benito Zambrano (director de la muy interesante Solas) te deja un sabor agridulce. Cuenta la peripecia de unos músicos cubanos que aspiran a convertirse en estrellas de la música gracias a la intervención de unos productores gallegos (españoles). La historia mezcla música, paisajes de La Habana, historias de amor, de desamor, sexo, amistad, polÃtica, business, inmigración… Demasiados condimentos y poca masa. El director quiere contar muchas cosas y no acaba de contar bien ninguna y lo peor es que todo el tiempo está haciendo equilibrismos entre ‘Amo Cuba - odio Cuba’. Intenta ser polÃticamente correcto para agradar a todos: al régimen cubano, a los disidentes, a los partidarios de uno, a las partidarios de otro, a los que no toman partido por nada… Mientras tanto, desfilan muchos personajes, mucha música y mucho ron. Lo mejor: la música, la escena final y la complicidad de los dos protagonistas. Lo peor: un guión sin consistencia y un par de escenas bochornosas (la cena de despedida y la del contrato) que son una suma de tópicos y diálogos de mentirijilla.
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