Hacia rutas salvajes
Hay películas cuyo efecto se manifiesta pasados unos días, las historias que cuentan se te clavan en la memoria y te remueven viejas utopías, ideas aplazadas, proyectos nunca abordados. No es que uno haya sentido la “llamada de lo salvaje”, pero quién más quién menos, ha emprendido, al menos imaginariamente, el camino de la libertad: la escapada hacia un lugar indefinido, alejado de los compromisos “mundanos” que, religiosamente, cumplimos cada día. Y, en Hacia rutas salvajes (Into the wild), el joven protagonista se aventura por esos territorios soñados más propios de la ficción que de la realidad. Solo que aquí primero fue la realidad.
No es una película redonda, es exageradamente larga, sobran algunos de los encuentros que intercalan el viaje del joven Emile Hirsch hacia la vida salvaje de Alaska. También hubiera limitado mucho más la voz en off de la hermana y las explicaciones que nos suministra sobre las motivaciones del obsesivo y frío protagonista. No las necesito para entender su postura. No obstante, sí que compartó con el director su gusto por lo estético, por el recurso a la cámara lenta y a los planos aéreos y panorámicos, ya que consiguen que, más allá de toda palabrería, entienda el viaje, comparta la ilusión y me sitúe en sus mismas coordenadas emocionales. Y en esa dirección, también puntúa el maravilloso cruce de caminos con el personaje del viejo Hal Hoolbrook: muy grande.
Creo que películas como Hacia rutas salvajes son necesarias porque en los tiempos que nos ha tocado vivir es bueno saber que los espíritus domados pueden, en cualquier momento, liberarse, aunque solo sea durante dos horas y en un patio de butacas.
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4 Comentarios
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Estoy bastante de acuerdo con tu crítica. No me parece una película redonda, incluso diría que es fallida, pero hay que tener en cuenta que Sean Penn está buscando su propio lenguaje cinematográfico. Lo que menos me interesa son los conflictos paterno-materno-filiales que tiene el protagonista con todos los personajes que encuentra en su camino, y me hubiese gustado que Penn se adentrase más en la relación del protagonista (un papel demasiado grande para el actor principal) con la naturaleza (al salir del cine pensé en Terrence Malick y como lo hubiese reflejado). Pero pese a todo esto, la película contiene momentos de sublime belleza y, como bien dices, es necesaria para los tiempos que corren.
Un saludo.
Hola Santorcaz, bienvenido y muchas gracias por tu opinión. Es realmente estragante la relación con los hippies, no aporta nada. Malick, del que soy un gran admirador, estoy seguro de que hubiera sacado más jugo a esas escenas. Lo que me queda claro es que es mucho mejor ser pobre en plena naturaleza que en los suburbios de una gran ciudad.
Un saludo
La vere cuando salga en DVD, aunque odio las explicaciones de cosas que ya se dan por hecho.
http://yonomeaburro.blogspot.com/2008/01/hacia-rutas-salvajes-into-wild-el.html
me gusta la idea de que el hombre no puede luchar contra natura, y que sea una historia real. Pero Sean Penn articula toda la película sobre tópicos, personajes demasiado esqumáticos. Ni los paisajes, ni la música de Veder la hacen sublime, y es una pena.