Hard Candy, caramelo envenenado
Pese a que no se trata de un estreno, no puedo resistirme a hablar de Hard Candy, una pelÃcula que triunfó en el festival de Sitges y que actualmente se puede ver en la taquilla de Canal Plus. Para empezar, me permite reflexionar sobre qué se debe o puede considerar una pelÃcula de terror.
Creo que para que un film provoque miedo, terror o desasosiego no es necesario que la temática sea sobrenatural, haya sangre a borbotones o aparezcan monstruos de diferente calado. Esta pelÃcula es una clara muestra de ello, ya que personajes más o menos reales, llevados hasta el extremo, pueden provocar que nos quedemos clavados en la butaca o en el sofá de casa.
En este caso se trata de un tema de absoluta actualidad, los peligros que puede representar una herramienta tan válida como internet en malas manos. De esta forma, la pelÃcula nos plantea un punto de partida simple y directo. Un treintañero respetable queda para tomar algo con una adolescente a la que ha conocido por internet. Este argumento inicial me permite transmitir una segunda reflexión: me parece increÃble que haya gente que esté dispuesta a quedar con alguien en persona a quien solo conoce de hablar a través del ordenador.
Particularmente, cuando he chateado (muy pocas veces, prefiero tomar un café mirando a los ojos a mi interlocutor, llamadme antiguo si queréis) siempre he tenido la impresión de que quien me habla bajo la apariencia de una inocente chica es en realidad un rudo hombretón que afila su cuchillo (u otras cosas) mientras lee mis respuestas.
La pelÃcula juega con eso de forma magistral, y lo que inicialmente parece una inocente y sensual chiquilla se va convirtiendo en una psicópata de proporciones considerables. Ello no serÃa posible sin la estupenda interpretación de Ellen Page, una chica simplemente turbadora. Cuando la parejita llega a casa del chico, se desencadenan una serie de situaciones de tensión entre los dos personajes que provocan un impacto y un desasosiego en el espectador muy dignos de elogio. Quizá en algunos momentos las situaciones resulten poco creibles, pero la fuerza y la crudeza de las mismas provocan que esas licencias no molesten al espectador, que está demasiado ocupado intentando asimilar los golpes argumentales y visuales.
En este sentido, me encantan las sensaciones que provoca en mà el film -que dicho sea de paso es muy modesto, se rodó en 18 dÃas y con un presupuesto de risa-, que me hace sentir vergüenza al principio del hecho de excitarme por la candidez de la menor, para después empezar a odiarla y temerla y acabar el film, por lo menos, entendiéndola. Es realmente gratificante que una pelÃcula barata y sin pretensiones, pero valiente e intensa, resulte tan divertida, es un hecho que le reconcilia a uno con el cine.
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3 Comentarios
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Bueno bueno, yo vi esta pelÃcula con unos amigos el otro dÃa, teniendo en cuenta que una de ellas se durmió en seguida, el resto nos quedamos viéndola, más que nada para ver que hacÃa la tÃa loca al final con él….el momento de la supuesta extirpación engancha…total, que aunque si os digo la verdad no me gustó nada, a la tÃa se le tiene una manÃa que no se puede con ella, y a él pasas a compadecerle, hasta el momento final claro, en fin, pero bueno siempre es interesante ver pelis de este tipo, y lo en lo que sà estoy de acuerdo es en la interpretación de ella.
Un saludo!
No la he visto ni tampoco pienso ir a verla. Un apunte: no sólo las novelas de amor las leen mujeres, ni tampoco el Hola, ni el Pronto. Igual que no sólo los hombres leen el Marca (qwue viene a ser el Hola de los deportes)
[…] buen rollo. La clave no solo está en Michael Cera ni en la estupenda Ellen Page (ya despuntaba en Hard Candy), sino sobre todo en el guión creado por una tal Diablo Cody, una novata con apodo de veterana, […]