High School Musical 3, fin de curso… sin “cum laude”
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Tener sobrinos requiere a veces hacer sacrificios, aunque los tíos tenemos después recompensa. Es lo que me sucedió el pasado 2 de octubre: tras soportar más de tres horas de fans enloquecidas (y enloquecidos) para que mis “peques” simplemente pudieran ver a los actores de High School Musical 3, de manera sorprendente logramos “colarnos” en el cine. La recompensa, por tanto, fue ahorrarme el precio de la entrada para ver una cinta (en versión original subtitulada) que se ha estrenado tres semanas después y que no estaba en mi agenda. El premio hubiera sido redondo si la película fuera de “cum laude”, pero sólo la puedo calificar con un aprobado (holgado, eso sí), por entretenida pero previsible y redundante.
Las coreografías son impecables y los números musicales, vistosos; unos resultan más divertidos, otros más pastelones (es decir, románticos), algunos ciertamente originales, incluso espectaculares. Sin embargo, a diferencia de las dos primeras partes de HSM, yo salí del cine sin tararear ninguna canción, y éste es un defecto grave en una película de este tipo; ningún estribillo sobresale, ninguno es lo suficientemente pegadizo, lo que significa que caen en el olvido nada más levantarte de la butaca. Si eso sucede con la principal baza de la película, ¿qué ocurre con el argumento? Pues que queda igualmente desaprovechado. En esta ocasión, los protagonistas se enfrentan a sus últimos días de instituto, lo que celebrarán con un nuevo festival musical y con la ceremonia de graduación. Estas tramas podían haber dado su juego si no fuera porque, una vez más, todo gira en torno a la historia de amor entre Troy y Gabriella; todo lo que les sucede y todas las dudas que se plantean (sobre qué quieren ser en el futuro, sobre si la distancia será el olvido, y más dudas existenciales de los adolescentes) ya habían quedado resueltas en las dos primeras partes. Así, lo que el espectador se encuentra es que esta película no añade nada nuevo a la historia.
Ante este panorama, ¿qué podemos salvar de HSM 3? Sin duda, las interpretaciones son más que correctas, la puesta en escena está cuidada al detalle, el ritmo es adecuado y, en conjunto, la cinta se ve con agrado, porque en ningún momento se hace larga o pesada. Además, cumple los requisitos de toda película Disney: es familiar, perfecta para ir con los más pequeños; con una pareja de guapos y una mala que toma de su propia medicina; cargada de valores y moralejas (seguir a tu corazón, el compañerismo, ser uno mismo…), y con mucho ritmo, quizá el mayor acercamiento que tengan algunas generaciones al género musical (no dice mucho bueno, pero…). En fin, la película cumple sus expectativas porque no son muy altas; yo prefiero las dos primeras partes.
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3 Comentarios
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Pero, ¿esto se estrena en cines? ¿cuándo? No es que tenga mucho interés, pero también tengo sobrinos.
Ya estoy empezando a perder de vista esta saga, es posible que se prolongue de forma infinita. Saludos!
Yo es que no puedo con esa moralina de chichinabo. Muchos valores Disney-carcas, pero al final es lo mismo de siempre: tienes que ser guay y guapo, y encima venden fuera de la peli toda clase de morbo en torno a los actores de la peli.