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Juno-2

Cartel de JunoIba a empezar la reseña aludiendo a su parecido con Pequeña Miss Sunshine, pero ya lo ha dicho tanta gente que me lo ahorro. Lo que no tantos han dicho es que tiene un aire a Supersalidos… Um, um, no sé, igual es solo porque aquí también trabaja Michael Cera, un empanao entrañable y con gran vis cómica que, tanto en la cinta de Mottola como en esta, supone un contrapunto perfecto a las historias de los protagonistas principales.

El sleeper de la temporada (¡¡vaya, otro topicazo!!). Juno es una película pequeña (que no independiente) de la que se está enamorando medio mundo. No me extraña, como diría Nacho Salcedo, te deja una amplia sonrisilla de buen rollo (Actualización: a Nacho Salcedo no le hizo mucha gracia esta película). La clave no solo está en Michael Cera ni en la estupenda Ellen Page (ya brillaba en Hard Candy), sino sobre todo en el guión creado por una tal Diablo Cody, una novata con apodo de veterana, que ha optado por convertir lo difícil en fácil, lo tópico en extraordinario.

¿Y el director? Pues Jason Reitman (hijo de Iván) se limita, lo que es mucho, a dejar que la historia fluya, sin las piruetas visuales y conceptuales que tanto gustan a los aclamados Wes Anderdon o Spike Jonze, por ejemplo. Así que llegamos a la conclusión de que Juno es una gran comedia dramática que, además, resulta absolutamente progresista en su defensa de algunos valores que no solo son patrimonio de los pancartistas clericales. Y aquí choco frontalmente con la opinión de Luis Martínez, director de la revista Cinemanía, para quién tanto Juno como Miss Sunshine son productos reaccionarios que harían la delicias de los más rancios representantes de la Iglesia Católica.

Para concluir, y perdón por la expresión que ya he usado en alguna ocasión más, no nos hagamos paj… mentales. Juno te hará reír y es posible que te saque alguna lagrimita de cocodrilo.

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