La camarera, ración de buenas intenciones
No quiero condicionar a nadie en la percepción de la pelÃcula, pero no me resisto a contar la desgraciada muerte de la joven directora Adrienne Shelly. Ocurrió durante una discusión con un obrero que armaba mucho ruido en unas obras de su bloque de apartamentos.Mantuvieron una fuerte discusión y ella amenazó con denunciarle, el obrero, inmigrante ilegal ecuatoriano, la golpeó y la dejó inconsciente. Creyó haberla matado y simulo un suicido para escapar de la policÃa. Pero la investigación le descubrió y también descubrió que la causa de la muerte no fue el golpe, sino el estrangulamiento por el “falso suicidio”.
Con el cuerpo que se te habrá quedado, te puedo decir que la pelÃcula acaba bien. Necesitabas escuchar algo bueno, te lo merecÃas y, aunque no me gusta desvelar ningún detalle de los argumentos, creo que asà contribuyo a cambiar la mirada.
Recibida con entusiasmo en Sundance, La Camarera es una obra fronteriza con el telefilm: pocos actores, menos escenarios y un guión que se resume en “mujer joven amargada en su matrimonio y su pueblucho de miniatura que aspira a huir gracias a un concurso estatal de reposterÃa”. Pero la directora condimenta el asunto con toques de “realismo mágico” , muy en la lÃnea de la apreciable “Bagdad Café“, y con una galerÃa de personajes secundarios que elevan la pelÃcula por encima de la mediocridad, sin llegar a convertirla en el “sleeper” de la temporada.
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2 Comentarios
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Hola Ritoré, a mà la pelÃcula me ha dejado muy buen rollo existencial. Quiero conocer ese pueblo y su pastelerÃa para pedirme un pastel “patada en la entrepierna”. Sinceramente no creo que consiga mucha taquilla porque la gente creerá que es un Chocolat más y porque la cartelera está llena de tÃtulos de mucho más “peso”. Pero la recomiendo para quien quiera pasar una tarde “dulce”.
Me la apunto.