La maldición de la flor dorada
Leà en un revista cientÃfica (Pronto o Sorpresa,no recuerdo) algo sobre el “SÃndrome del restaurante chino“. Resulta que uno cuando va a comer a un “chino” se pone hasta arriba de arroz, pollo al limón,pato laqueado y todas esas “delicias”, pero nunca queda saciado, siempre hay hueco para un rollito más, unas nueces con lichis o una galleta de la suerte ¿No os ha pasado? Parece que se debe a que las “magnÃficas” salsas (agridulce, etc) llevan un componente, llamado e-621, que genera esa sensación. También lo podéis encontrar en las aceitunas rellenas y en muchos snacks (Patatas Lays…)
Cuento todo esto no solo para vuestra cultura de bar (es un tema muy socorrido cuando decae la conversación), sino para ilustrar lo que me pasó con La Maldición de la Flor Dorada. Las raciones de todo (amor, drama, batallas, trajes, atrezzo…) son abundantes, incluso exageradas, pero acabas con hambre, quizás sea porque la cosa dura 2:30 minutos (me dio tiempo a echar un sueñecito).
El maestro del cine chino Zhang Yimou abandonó la senda del intimismo con “Hero” y, desde entonces, no se baja del burro. Aquà recupera a la musa de sus pelis más “independientes”, la sexual Gong Li, para contarnos un culebrón palaciego. Para los que gustan de comparaciones imposibles, la cosa viene a ser una mezcla de Cristal y Tigre y dragón.
Solo me interesaron los primeros 30 minutos, en los que se presentan los espacios y los personajes con una gran ampulosidad y esquisitez técnica, y los últimos 20, con una batalla de dimensiones épicas, filmada con un sentido del ritmo/color absolutamente genial. Todo lo del medio es innecesario.
P.D: Sin ser un amante del cine chino/coreano/vietnamita… sà recomiendo con entusiasmo dos pelÃculas del Yimou: Vivir y la Linterna Roja, dos obras maestras.
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TodavÃa no entiendo como tuvo tanto éxito Tigre y Dragón. De este director vi Hero y me pareció muy vacÃa, muy esteticista. Ni siquiera Gong Li me llama, ya la vi en Corrupción en Miami. Añado una sugerencia “china”: pan de gambas