Mi mejor amigo se llamaba Trinidad
Podéis llamarme ignorante e, incluso, hortera. Podéis decir que tengo un gusto dudoso o que, directamente, no tengo ni zorra de cine (esto es casi seguro), pero tengo claro que Bud Spencer y Terrence Hill son una pareja de cine a la que, algún dÃa, se reconocerá su aportación al género del “cachondeo” fÃlmico. Lo que en un tiempo es considerado “deplorable”, “paleto” o “estúpido”, puede llegar a convertirse en objeto de culto, en motivo de “revisiones” y “homenajes” a cargo de especialistas, en moda “kitch”. Hacedme caso, un dÃa, alguna institución de postÃn le dedicará una retrospectiva a este singular dúo que ha encarnado, como pocos, el concepto de amistad en el cine. Por que, no me negaréis que no hay nada que encarne mejor la complicidad y el altruismo que esas escenas de “Le llamaban Trinidad“ en las que uno reparte sopapos a go-go mientras el otro se come una ración de judÃas mugrientas.
Sigo con el tema “amistad”, eje central de la pelÃcula francesa “Mi mejor amigo“, que estuve viendo hace unos dÃas. Antes de entrar a destripar esta divertida y sencilla comedia, os invito a visitar una web con refranes de todo pelaje. Los que más me llaman la atención: “En prisión y enfermedad, se conoce la amistad”, “Amistad del poderoso, sol del invierno y amor de mujer;duraderos no pueden ser” y “Cuentas claras, amistades largas”.
Como decÃa, la última pelÃcula del siempre interesante Patrice Leconte (El marido de la peluquera, El hombre del tren) es una fábula sobre las bondades de la “AMISTAD”, asÃ, en mayúsculas. Historia mÃnima sobre la búsqueda de “amigos” que emprende un egoÃsta y cargante marchante de arte (Daniel Auteill) para ganar una apuesta a su socia empresarial, que le acusa de ser un tipo sin escrúpulos y sin amigos. En este periplo acaba topando con un personaje memorable, un taxista enciclopédico y bonachón, interpretado con gran vis cómica por el desconocido, para un servidor, Danny Boon. Entre los dos se construye una pelÃcula que peca de simplista, pero que nos regala varias escenas muy divertidas (geniales escenas en el programa de televisión) y nos lanza a la cara los peligros del “individualismo” y el “pragmatismo” en una sociedad que siempre nos espera con el cuchillo bien afilado.
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6 Comentarios
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Bud Spencer es un crack, tuvo una época que aparecÃa mucho en el Vip Guay y programas basura, ¡¡Qué pena!!
Estoy de acuerdo contigo fiera. Yo también echo de menos a Bud Spencer y Terence Hill. Me alegro que me hayas descubierto esta pelÃcula francesaa, ya que soy un admirador de este tipo de cine y si me dices que la ponen en los antiguos Alphaville me voy a verla cualquiera de estas tardes de jornada intesiva.
Como verás haces la función de prescriptor,jejejejej
Un abrazo
Raúl
Gracias Raulete, tú sà que sabes. Creo que es un peli fácil de ver y con varios puntos muy divertidos. Este Leconte sabe tocar las teclas adecuadas. CuÃdate. Un abrazo
¡Vaya!. Me veo “Le llamaban Trinidad”, escribo en el buscador para ver qué opina la gente de ella, y me sale de nuevo la página en la que he opinado en pocos dÃas de tres pelÃculas. Bueno, pues aquà estoy otra vez. Pero éste comentario aparece en la crÃtica de “Mi mejor amigo”, la cual no he tenido el gusto de ver; como mi motivación ahora es desahogarme sobre Trinidad, ahà vamos.
Soy un cuarentón que como muchÃsimos más, pasó su infancia y parte de la juventud en los cines, aquellos gloriosos programas dobles y triples en los que se podÃa mezclar de todo. Y la nostalgia de aquellos tiempos es la que me lleva a ver ciertas cosas, como por ejemplo, “Le llamaban Trinidad”, en detrimento de -es sólo un ejemplo-, revisar “El hombre que mató a Liberty valance”, pues la tengo bastante olvidada y creo que hubiera llenado mejor mi tiempo. Pero ahà está mi indomable lado friki. Es más: me estoy haciendo una especie de recopilación de cine de “barrio”, no el de Parada y la Sevilla, sino el verdadero, con el que crecimos, y he buscado tÃtulos como, abróchense los cinturones, “La noche de Walpurgis”, “Rabbi Jacob”, “El luchador manco”,”El ataque de los muertos sin ojos”, “Los bingueros”,”Tarzán y su hijo”, “Pánico en el transiberiano”, “Simbad y la princesa” y varias de Santo, el enmascarado de plata -por cierto, y perdón a sus fans: auténticamente infumables-; es un capricho que me ha dado, y convivirán todas ellas con los mejores tÃtulos de Huston, Wilder o Ford. Además de las citadas, también nos proyectaban “2001 una odisea del espacio” o “Grupo salvaje”, pero éstas deben figurar en otras recopilaciones, de Peckimpah y Kubrick o de obras maestras. Todo éste tipo de cine hay que verlo hoy desde la ingenuidad, como algo testimonial, el 90% es simplemente rechazable cuando no deleznable.
Y volviendo a Trinidad, primera sensación: se me hizo muy larga. Si lo digo ahora de ésta, y lo dije hace unos dÃas de “El cazador”, va a parecer que no soporto más de los 90 min. de rigor en una peli, pero también vi hace poco “Munich”, de Spielberg, con sus buenos 164 minutos, y considero que prácticamente no le sobra ni uno de ellos. A la pelÃcula de E.B.Clucher le sobra algo de metraje.
Más cosas: me reà en ciertas ocasiones, pero creo que me reÃa más de pensar que en aquellos tiempos nos hacÃan gracia esas cosas que de la propia gracia que me hacÃan las situaciones.
La pelÃcula está realizada con cierto oficio y medios, lo cual la sitúa muchÃsimos peldaños por encima de todas las secuelas que generó, estableciendo el género spaguetti-cutre-humorÃstico con judÃas. Y qué decir de la pareja protagonista, entronizada por miles de espectadores (no es mi caso). Terence Hill desprendÃa un aire picaruelo simpático con unas habilidades fÃsicas y con el revólver, que por cierto, se espacian mucho en el film, y qué decir de Bud Spencer, graciosÃsimo ese menear de la cabeza ante las meteduras de pata de su hermano o ante la inevitabilidad de una ensalada de hostias. ¿Y esos sopapos de medio lao en el pescuezo?. Son cosas que muchos tenemos metidas en el subconsciente, incluso el propio sonido de la pelÃcula o las caracterÃsticas voces de sus dobladores. Notaréis que en las últimas frases prevalece mi lado condescendiente, pues hay ciertas cosas que hay que ver desde la ingenuidad, pues no resisten el más mÃnimo análisis cinematográfico. Por cierto, eso que comentáis de la amistad, será en otros tÃtulos, pues en éste, Spencer no desea más que perderlo de vista, y Hill le gasta el putadón al final (no creo que ésto sea un “spoiler”, como dicen ahora), al indicarle al sheriff verdadero por dónde se han ido.
Resumiendo: una cosa muy, muy flojita, cabeza de género, bebedora de muchas fuentes (mi niña de seis años dijo: (al respecto del viejo ayudante del sheriff) mira, éste es como el de “RÃo bravo” -la acabábamos de ver hacÃa unos dÃas-), y que, voy a acabar como en “El cazador”, a la vista de tantÃsimo bodriazo que se estrena hoy, queda casi como una buena pelÃcula.
Saludos.
P.D.- No me resisto a citar unos datos curiosos que vienen a cuento, más que con Trinidad, tal vez con Terence Hill, cosas anecdóticas que recoge Ramón de España en su libro “Breve historia del western mediterráneo”. Cito:
“…sin más originalidad que su renuncia a las fórmulas establecidas del western “a la Leone”: su éxito supone la partida de defunción del género..” “…No obstante, Hill en solitario insistió en hacer carrera en el western, con dos pelÃculas que tienen la originalidad de estar patrocinadas por Sergio Leone, que como era de esperar no le habÃa visto la gracia por ningún sitio a las pelÃculas de Trinidad. Según propias declaraciones, su experiencia en el cine donde ponÃan la pelÃcula de Barboni (Clucher) fue deprimente, pues todo el mundo se tronchaba de risa menos él; aunque seguramente fue a verla con mala predisposición, cuando ya se habÃa concretado su éxito comercial; no podemos criticar su animadversión ( que armonizaba con lo que respondÃa a los que le llamaban “el padre del spaguetti western”: “si realmente soy padre, lo soy de una colección de hijos de puta”), pues la entusiasta acogida a Trinidad equivalÃa a que el público ya se habÃa cansado del concepto leoniano del western. Con todo, la reacción del maestro fue imprevisible: dentro de la faceta de productor que cultivaba por aquellas fechas, no se le ocurre nada más que lanzar un film de carcterÃsticas similares a los de Trinidad, con el mismo Terence Hill de protagonista, pero dándole un toque sarcástico-crÃtico que podrÃa considerarse casi un “ajuste de cuentas”: “Mi nombre es Ninguno” (”Il mio nome è Nessuno”). El director fue Tonino Valerii, si bien la supervisión de Leone fue muy estricta, hasta el punto de que en el momento del estreno mucha gente pensó que se trataba de una nueva obra del autor de “La muerte tenÃa un precio”.
El tÃtulo de ésta pelÃcula merece una explicación, empezando porque la traducción española es una chapuza gramatical: lo correcto serÃa “Nadie” y no “Ninguno”; y lo de “Nadie” se refiere a la forma como en La Odisea se autodenomina Ulises para engañar a Polifemo….” “…De lo que no hay la menor duda es de la poca simpatÃa que a Leone le merecen lo que él considera sus imitadores…especialmente los que tienen éxito, claro. Y para que se vea que sus pullas no son solo para los Trinidad y similares, ahà tenemos la referencia burlesca al “Grupo salvaje” y el nombre de Peckimpah en la lápida de un cementerio indio….” “…produjo en 1975 otro western paródico con Terence Hill, “El genio”….” “…desgraciadamente, la cosa fue fatal en todos los sentidos: por un lado, el director, Damiano Damiani demostró que no tenÃa las menores dotes para la comedia, y por otro, unos desconocidos robaron el negativo y se tuvo que hacer el montaje con las segundas tomas y los descartes.”
Bienvenido, de nuevo, Elantonio. Tu aportación es asombrosa. Gracias por tomarte tanto tiempo y palabras en comentar y escribir tu opinión, con la que coincido en varios puntos. Algunos idealizamos pelÃculas que nos gustaron en nuestra infancia y esta puede ser una de ellas, pero al revisarlas siguen conservando un sabor especial.
Un saludo
No tiene nada que ver con las pelis de Bud Spencer y Terence Hill, verdad? ^^U