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Mi mejor amigo se llamaba Trinidad

Cartel de mi mejor amigoPodéis llamarme ignorante e, incluso, hortera. Podéis decir que tengo un gusto dudoso o que, directamente, no tengo ni zorra de cine (esto es casi seguro), pero tengo claro que Bud Spencer y Terrence Hill son una pareja de cine a la que, algún día, se reconocerá su aportación al género del “cachondeo” fílmico. Lo que en un tiempo es considerado “deplorable”, “paleto” o “estúpido”, puede llegar a convertirse en objeto de culto, en motivo de “revisiones” y “homenajes” a cargo de especialistas, en moda “kitch”. Hacedme caso, un día, alguna institución de postín le dedicará una retrospectiva a este singular dúo que ha encarnado, como pocos, el concepto de amistad en el cine. Por que, no me negaréis que no hay nada que encarne mejor la complicidad y el altruismo que esas escenas de “Le llamaban Trinidad en las que uno reparte sopapos a go-go mientras el otro se come una ración de judías mugrientas.

Sigo con el tema “amistad”, eje central de la película francesa “Mi mejor amigo“, que estuve viendo hace unos días. Antes de entrar a destripar esta divertida y sencilla comedia, os invito a visitar una web con refranes de todo pelaje. Los que más me llaman la atención: “En prisión y enfermedad, se conoce la amistad”, “Amistad del poderoso, sol del invierno y amor de mujer;duraderos no pueden ser” y “Cuentas claras, amistades largas”.

Como decía, la última película del siempre interesante Patrice Leconte (El marido de la peluquera, El hombre del tren) es una fábula sobre las bondades de la “AMISTAD”, así, en mayúsculas. Historia mínima sobre la búsqueda de “amigos” que emprende un egoísta y cargante marchante de arte (Daniel Auteill) para ganar una apuesta a su socia empresarial, que le acusa de ser un tipo sin escrúpulos y sin amigos. En este periplo acaba topando con un personaje memorable, un taxista enciclopédico y bonachón, interpretado con gran vis cómica por el desconocido, para un servidor, Danny Boon. Entre los dos se construye una película que peca de simplista, pero que nos regala varias escenas muy divertidas (geniales escenas en el programa de televisión) y nos lanza a la cara los peligros del “individualismo” y el “pragmatismo” en una sociedad que siempre nos espera con el cuchillo bien afilado.

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6 Comentarios

boysocut dejó un comentario el 25 Julio 2007 a las 10:26
  1. Bud Spencer es un crack, tuvo una época que aparecía mucho en el Vip Guay y programas basura, ¡¡Qué pena!!

Raulete dejó un comentario el 27 Julio 2007 a las 10:45
  1. Estoy de acuerdo contigo fiera. Yo también echo de menos a Bud Spencer y Terence Hill. Me alegro que me hayas descubierto esta película francesaa, ya que soy un admirador de este tipo de cine y si me dices que la ponen en los antiguos Alphaville me voy a verla cualquiera de estas tardes de jornada intesiva.

    Como verás haces la función de prescriptor,jejejejej

    Un abrazo

    Raúl

El crítico Ritoré dejó un comentario el 30 Julio 2007 a las 10:45
  1. Gracias Raulete, tú sí que sabes. Creo que es un peli fácil de ver y con varios puntos muy divertidos. Este Leconte sabe tocar las teclas adecuadas. Cuídate. Un abrazo

Elantonio dejó un comentario el 2 Septiembre 2007 a las 22:27
  1. ¡Vaya!. Me veo “Le llamaban Trinidad”, escribo en el buscador para ver qué opina la gente de ella, y me sale de nuevo la página en la que he opinado en pocos días de tres películas. Bueno, pues aquí estoy otra vez. Pero éste comentario aparece en la crítica de “Mi mejor amigo”, la cual no he tenido el gusto de ver; como mi motivación ahora es desahogarme sobre Trinidad, ahí vamos.
    Soy un cuarentón que como muchísimos más, pasó su infancia y parte de la juventud en los cines, aquellos gloriosos programas dobles y triples en los que se podía mezclar de todo. Y la nostalgia de aquellos tiempos es la que me lleva a ver ciertas cosas, como por ejemplo, “Le llamaban Trinidad”, en detrimento de -es sólo un ejemplo-, revisar “El hombre que mató a Liberty valance”, pues la tengo bastante olvidada y creo que hubiera llenado mejor mi tiempo. Pero ahí está mi indomable lado friki. Es más: me estoy haciendo una especie de recopilación de cine de “barrio”, no el de Parada y la Sevilla, sino el verdadero, con el que crecimos, y he buscado títulos como, abróchense los cinturones, “La noche de Walpurgis”, “Rabbi Jacob”, “El luchador manco”,”El ataque de los muertos sin ojos”, “Los bingueros”,”Tarzán y su hijo”, “Pánico en el transiberiano”, “Simbad y la princesa” y varias de Santo, el enmascarado de plata -por cierto, y perdón a sus fans: auténticamente infumables-; es un capricho que me ha dado, y convivirán todas ellas con los mejores títulos de Huston, Wilder o Ford. Además de las citadas, también nos proyectaban “2001 una odisea del espacio” o “Grupo salvaje”, pero éstas deben figurar en otras recopilaciones, de Peckimpah y Kubrick o de obras maestras. Todo éste tipo de cine hay que verlo hoy desde la ingenuidad, como algo testimonial, el 90% es simplemente rechazable cuando no deleznable.
    Y volviendo a Trinidad, primera sensación: se me hizo muy larga. Si lo digo ahora de ésta, y lo dije hace unos días de “El cazador”, va a parecer que no soporto más de los 90 min. de rigor en una peli, pero también vi hace poco “Munich”, de Spielberg, con sus buenos 164 minutos, y considero que prácticamente no le sobra ni uno de ellos. A la película de E.B.Clucher le sobra algo de metraje.
    Más cosas: me reí en ciertas ocasiones, pero creo que me reía más de pensar que en aquellos tiempos nos hacían gracia esas cosas que de la propia gracia que me hacían las situaciones.
    La película está realizada con cierto oficio y medios, lo cual la sitúa muchísimos peldaños por encima de todas las secuelas que generó, estableciendo el género spaguetti-cutre-humorístico con judías. Y qué decir de la pareja protagonista, entronizada por miles de espectadores (no es mi caso). Terence Hill desprendía un aire picaruelo simpático con unas habilidades físicas y con el revólver, que por cierto, se espacian mucho en el film, y qué decir de Bud Spencer, graciosísimo ese menear de la cabeza ante las meteduras de pata de su hermano o ante la inevitabilidad de una ensalada de hostias. ¿Y esos sopapos de medio lao en el pescuezo?. Son cosas que muchos tenemos metidas en el subconsciente, incluso el propio sonido de la película o las características voces de sus dobladores. Notaréis que en las últimas frases prevalece mi lado condescendiente, pues hay ciertas cosas que hay que ver desde la ingenuidad, pues no resisten el más mínimo análisis cinematográfico. Por cierto, eso que comentáis de la amistad, será en otros títulos, pues en éste, Spencer no desea más que perderlo de vista, y Hill le gasta el putadón al final (no creo que ésto sea un “spoiler”, como dicen ahora), al indicarle al sheriff verdadero por dónde se han ido.
    Resumiendo: una cosa muy, muy flojita, cabeza de género, bebedora de muchas fuentes (mi niña de seis años dijo: (al respecto del viejo ayudante del sheriff) mira, éste es como el de “Río bravo” -la acabábamos de ver hacía unos días-), y que, voy a acabar como en “El cazador”, a la vista de tantísimo bodriazo que se estrena hoy, queda casi como una buena película.
    Saludos.

    P.D.- No me resisto a citar unos datos curiosos que vienen a cuento, más que con Trinidad, tal vez con Terence Hill, cosas anecdóticas que recoge Ramón de España en su libro “Breve historia del western mediterráneo”. Cito:
    “…sin más originalidad que su renuncia a las fórmulas establecidas del western “a la Leone”: su éxito supone la partida de defunción del género..” “…No obstante, Hill en solitario insistió en hacer carrera en el western, con dos películas que tienen la originalidad de estar patrocinadas por Sergio Leone, que como era de esperar no le había visto la gracia por ningún sitio a las películas de Trinidad. Según propias declaraciones, su experiencia en el cine donde ponían la película de Barboni (Clucher) fue deprimente, pues todo el mundo se tronchaba de risa menos él; aunque seguramente fue a verla con mala predisposición, cuando ya se había concretado su éxito comercial; no podemos criticar su animadversión ( que armonizaba con lo que respondía a los que le llamaban “el padre del spaguetti western”: “si realmente soy padre, lo soy de una colección de hijos de puta”), pues la entusiasta acogida a Trinidad equivalía a que el público ya se había cansado del concepto leoniano del western. Con todo, la reacción del maestro fue imprevisible: dentro de la faceta de productor que cultivaba por aquellas fechas, no se le ocurre nada más que lanzar un film de carcterísticas similares a los de Trinidad, con el mismo Terence Hill de protagonista, pero dándole un toque sarcástico-crítico que podría considerarse casi un “ajuste de cuentas”: “Mi nombre es Ninguno” (”Il mio nome è Nessuno”). El director fue Tonino Valerii, si bien la supervisión de Leone fue muy estricta, hasta el punto de que en el momento del estreno mucha gente pensó que se trataba de una nueva obra del autor de “La muerte tenía un precio”.
    El título de ésta película merece una explicación, empezando porque la traducción española es una chapuza gramatical: lo correcto sería “Nadie” y no “Ninguno”; y lo de “Nadie” se refiere a la forma como en La Odisea se autodenomina Ulises para engañar a Polifemo….” “…De lo que no hay la menor duda es de la poca simpatía que a Leone le merecen lo que él considera sus imitadores…especialmente los que tienen éxito, claro. Y para que se vea que sus pullas no son solo para los Trinidad y similares, ahí tenemos la referencia burlesca al “Grupo salvaje” y el nombre de Peckimpah en la lápida de un cementerio indio….” “…produjo en 1975 otro western paródico con Terence Hill, “El genio”….” “…desgraciadamente, la cosa fue fatal en todos los sentidos: por un lado, el director, Damiano Damiani demostró que no tenía las menores dotes para la comedia, y por otro, unos desconocidos robaron el negativo y se tuvo que hacer el montaje con las segundas tomas y los descartes.”

José A.Ritoré dejó un comentario el 4 Septiembre 2007 a las 19:02
  1. Bienvenido, de nuevo, Elantonio. Tu aportación es asombrosa. Gracias por tomarte tanto tiempo y palabras en comentar y escribir tu opinión, con la que coincido en varios puntos. Algunos idealizamos películas que nos gustaron en nuestra infancia y esta puede ser una de ellas, pero al revisarlas siguen conservando un sabor especial.
    Un saludo

mangafan dejó un comentario el 4 Enero 2008 a las 9:43
  1. No tiene nada que ver con las pelis de Bud Spencer y Terence Hill, verdad? ^^U

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