Un buen año. No debieron echarle casera
Si algo caracteriza a las comedias románticas es su previsibilidad. A los cinco minutos ya sabes lo que va a pasar y, si realmente te gusta este tipo de pelÃculas, es justamente lo previsto lo que tiene que suceder. A saber: chico pierde su bonhomÃa y su inocencia en la jungla de los negocios, chico recibe una herencia que le hace recapacitar sobre su actitud descarriada, chico conoce a chica y todo acaba con moralina. Un buen año no es una excepción.
Que Ridley Scott esté detrás de esta pelÃcula supone un plus de buen hacer cinematográfico. No me puedo imaginar las mismas localizaciones en otro director, ni las que retratan el interior de la City ni las que muestran la belleza de la Provenza. Su maestrÃa para ambientar historias es extraordinaria, como demostró en Blade Runner, Gladiator o en esta misma pelÃcula.
Russell Crowe sobreactúa su rol de Yuppie acelerado, parodiándose como sex-symbol (está gordo) y como héroe (repite el gesto de Gladiator, tomando tierra en sus manos y oliéndola). Me queda la duda de si camufló su acento australiano, que no despejaré, pues no tengo intención de volver a verla. Deliciosa Marion Cotillard, que por fin escapó del “Taxi” (dato para los frikis) y deja una actuación muy a la francesa, como no podÃa ser de otra manera. El resto del casting es muy correcto, incluido el joven Freddie Highmore, que interpreta a la versión pre-adolescente de Russell Crowe. Espero que realmente estuviera actuando, o realmente será un niño repelente.
Todas las pelÃculas ganan al verse en pantalla grande, aunque ésta puede resultar una buena opción para las tardes de los domingos en el sofá, siempre que no se vea en soledad.
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1 Comentario
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No sé qué pintan Scott y el cachas Crowe en esta peli. No pegan. La historia es malilla, además el trailer lo cuenta todo. Tiene pinta de que los señores Scott y Crowe decidieron descansar unos dÃas en la Provenza tomando vinitos y ,de paso, se animaron a grabar unas escenas.