Una noche para morir
Las cosas claras para empezar: si tuviera que llevar a ver una pelÃcula de terror a mi sobrina de 9 años (cosa que no descarto, porque desde luego no voy a llevarla a ver una pelÃcula de dibujos que le reblandezca el cerebro), la elegida serÃa Una noche para morir. Básicamente por un dato, es una pelÃcula de asesinatos en la cual prácticamente no hay sangre. Se le ve el plumero rápidamente: chicos guapos, chicas guapas, terror muy muy muy light y falta alarmante de sexo en pantalla. El resultado, éxito de taquilla en Estados Unidos.
De verdad, hacÃa tiempo que no me aburrÃa tanto durante el visionado de una pelÃcula de terror. En ningún momento pasé miedo ni inquietud, no me atrajo absolutamente nada de la historia y no hubo ninguna escena que me llamara especialmente la atención. El director -para quien pedirÃa a quien corresponda 150 latigazos por lo menos por semejante bodrio- no consigue que haya ni un mÃsero susto aceptable, ni una situación de tensión creÃble, ni un segundo de metraje que nos haga dudar del hecho que este tipo estarÃa mejor como sexador de pollos que con una cámara en mano. El argumento es muy simple, un asesino obsesionado con una chica irrumpe en la fiesta de graduación de la misma y empieza a matar alumnos con exceso de testosterona. Eso supone que el espectador tiene que aguantar media hora de cinta dedicada a la estúpida tradición americana de las fiestas de graduación. En definitiva, un gimnasio de un hotel lleno de vecinitas rubias del quinto que acabaran trabajando para Playboy y chicos inflados con esteroides que si no acaban jugando profesionalmente al futbol americano darán con sus huesos en la cárcel o en la obra más cercana a su casa (con todo el respeto hacia los obreros, los grandes innovadores del piropo), todo ello aderezado con el rap que tanto les gusta a ellos y tanto nos carga a nosotros, y unas conversaciones entre los protagonistas dignas de frenopático.
Cuando uno empieza a pensar en el suicidio en la sala de cine, empiezan los asesinatos, que el espectador recibe con la indiferencia que provoca lo mediocre. Lo que uno recibe con algarabÃa es el final de la pelÃcula, que para acabar de mejorar el producto es tan precipitado que da risa. Por favor, amigos, de verdad, no paguéis una entrada para ver esto, no os la bajéis de Internet, cruzad de acera cuando paséis por delante de un cine donde la tengan programada… Yo ya os he avisado.
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2 Comentarios
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Totalmente de acuerdo, añadiria una ultima cosa, la policia es del todo a 100, absolutamente nefasta hasta el punto de desesperacion lo que hace que el supuesto asesino-psicopata y toda la historia que lo rodea parezcan sacados de Scary movie
q clase de persona piensa lo que as puesto entre parentesis?jodido tarado,mejor que la niña mate q de abrazos no? jajajaj